La Voz de César Vidal

Editorial: Las secuelas de la guerra de Gaza sobre la sociedad israelí - 01/12/25

César Vidal

Por César Vidal.

https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/las-secuelas-de-la-guerra-de-gaza-sobre-la-sociedad-israeli-01-12-25

En este contundente editorial, César Vidal reflexiona sobre los principios de justicia y fraternidad defendidos por Martin Luther King para analizar el devastador impacto psicológico, social y económico que la guerra de Gaza está causando en la sociedad israelí. A partir de informes oficiales y estudios recientes, expone el aumento de traumas, violencia doméstica, adicciones, enfermedades cardíacas y deterioro de la productividad laboral en Israel.

Vidal profundiza también en las consecuencias políticas y morales del conflicto, señalando cómo las decisiones del gobierno de Benjamin Netanyahu, su gestión previa al ataque del 7 de octubre y su estrategia militar posterior han provocado un grave desgaste interno, una pérdida notable de prestigio internacional y una fractura social creciente.

El editorial concluye subrayando que la violencia jamás puede ser la base de la paz, y que solo la justicia y la fraternidad —los ideales de King— pueden conducir a un futuro seguro y estable tanto para israelíes como para palestinos. Una reflexión profunda, crítica y necesaria sobre uno de los conflictos más determinantes de nuestro tiempo.

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La voz con César Vidal. Desde el exilio. Muy buenos días, very buenas noches, anda bienvenidos atrás de la voz. Soy César Vidal. Hoy is el lunes 10th of 2025, and I dirige a los Hispanoparlans of ambassadors, to the situation at the one and other later del Atlantic and Pacific, and the exil. The hope of a secure and livable world lies with disciplined non-conformists who are dedicated to justice, peace and brotherhood. La afirmación resultaba más que notable porque se producía en medio de un contexto que parecía venerar el uso de la fuerza militar más brutal como una forma de solventar graves problemas internacionales. Sin embargo, el autor de aquellas páginas insistía en que el futuro no se hallaba en el ejercicio de la violencia, en el exterminio del adversario o en la aniquilación del enemigo. Por el contrario, el mundo solo podría convertirse en seguro y vivible si de manera disciplinada se buscaba la justicia, la paz y la fraternidad. Sin esa base, resultaría impensable aspirar a un mundo tranquilo y libre de sobresaltos. Por cierto, el personaje en cuestión se llamaba Martin Luther King y el libro se titulaba The Strength to Love, en otras palabras, La Fuerza de Amar. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre el costo que para Israel ha significado hasta ahora la guerra de Gaza. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, un nuevo estudio realizado por Natal, el Centro para Trauma y Resistencia del Estado de Israel, ha expuesto la realidad que sufre Israel desde el 7 de octubre. Segundo, a pesar de que buena parte de la rutina cotidiana se ha reanudado, el impacto del conflicto se mantiene de manera preocupante en el terreno psicológico. Tercero, según el citado estudio, los traumas relacionados con la guerra se han extendido a áreas como las relaciones humanas, las aulas, los centros de atención médica y las vías de comunicación, y en todos los casos implican un coste no pequeño de carácter económico. Cuarto, de hecho, tan solo el coste psicológico puede evaluarse en torno a los 500 billones de nuevos shekels israelíes. Quinto, una buena parte de este coste se encuentra relacionado no con áreas como el gasto en terapia o en reparación de infraestructuras, sino en días laborables perdidos, en baja de la productividad y en capacidades disminuidas. Sexto, según el citado informe, centenares de miles de israelíes se enfrentarán con efectos que afectan a la salud mental, reduciéndose su atención, su memoria y su capacidad para soportar un día entero de trabajo. Séptimo, en cifras concretas se estaría hablando de unos 625.000 israelíes que sufrirán impactos psicológicos de consideración y de entre 60 y 80.000 que tendrán dificultades para regresar al mercado laboral o permanecer en él. Octavo, las propias agencias gubernamentales israelíes advierten de un aumento en las solicitudes de consultas relacionadas con la salud mental. Noveno, de manera bien reveladora, en los meses posteriores a la guerra, los informes derivados del Ministerio de Bienestar y Asuntos Sociales señalan que la violencia doméstica creció un 65%. Décimo. Esta circunstancia deja de manifiesto la existencia de problemas mentales no tratados, ya que por regla general la gente que sufre circunstancias postraumáticas no son violentas, salvo que su situación no reciba el tratamiento adecuado. Un décimo. Igualmente, las consecuencias en las vías de circulación se han dejado sentir de manera dramática. El año 2024 concluyó con 439 accidentes de tráfico, un aumento más que considerable si se tiene en cuenta que Israel ha tenido menos circulación. De hecho, un patrón semejante también tuvo lugar después de la Segunda Guerra del Lima. Aún peor si cabe, es el caso del consumo de estupefacientes. El citado informe señala que las situaciones postraumáticas han implicado un incremento del consumo, especialmente entre soldados, evacuados y residentes en comunidades cercanas al frente. Décimo tercero. Así el uso de sedantes se ha más que duplicado, pasando de un 3,8% al 9,5%, mientras que las recetas de opioides han pasado a más del 70%. Decimo cuarto, otro estudio ya dejó de manifiesto que la exposición directa a los hechos del 7 de octubre provocó un aumento del 22% en el consumo de sustancias adictivas. Décimo quinto, de forma semejante ha tenido lugar un aumento del 35% de los ataques de corazón severos, y en comunidades cercanas a Gaza, la cifra de ataques cardíacos ha multiplicado por 8 la media nacional. Decimo sexto, igualmente se ha producido un incremento del 20% en ataques vasculares y una tendencia más que preocupante en los indicadores metabólicos, especialmente en la diabetes. Decimo séptimo. Tras estas cifras se encuentran relaciones alteradas, juicios obnubilados o capacidad de ejercer la paciencia deteriorada, lo que tiene un efecto notable a la hora de reducir la productividad laboral y de dificultar las relaciones cotidianas. Ximoctavo. De hecho, cada dólar empleado en tratar este tipo de problemas mentales reduce en 4 dólares los costes económicos de estas situaciones. 19. Uno de los grandes desafíos de Israel en estos momentos es cómo manejar la recuperación. Y vigésimo, de manera muy especial, lo es también el encontrar el camino para que estas situaciones queden desarraigadas en el futuro. Es más que posible que el gobierno de Netanyahu pensara que estaba realizando una jugada maestra cuando recibió advertencias de la inteligencia de Estados Unidos y de Egipto, en el sentido de que tendría lugar un ataque de Hamas, y cuando ese gobierno no solo no actuó en consecuencia, sino que trasladó un festival juvenil internacional a las cercanías del lugar del ataque y además impidió que el ejército israelí actuara durante más de ocho horas. La agresión brutal de Hamas, que se vio además aumentada en su terrible realidad por una propaganda israelí que difundió episodios que no se produjeron jamás, provocó una corriente de simpatía hacia el Estado de Israel y una legitimación de su respuesta bélica. Sin embargo, en contra del Consejo de Asesores Militares Americanos, Netaniehu no se limitó a realizar un ataque de represalia sobre Gaza y a lograr la liberación de los secuestrados, sino que emprendió una campaña en toda regla que le permitiera no solo apoderarse de las riquezas naturales de la franja, sino también justificar otros ataques en Oriente Medio y, especialmente, eludir la causa judicial por corrupción que desde hacía años perseguía a su esposa y a él mismo. Todo ello en un marco de fractura social en el que solo días antes decenas de miles de israelíes habían salido a la calle pidiendo la dimisión de Netanyahu por intentar acabar con la independencia judicial en el Estado de Israel. En apariencia, y con la ayuda incondicional de Estados Unidos, que cubriría buena parte del coste de la guerra y cuyos medios de comunicación se muestran extraordinariamente comprensivos con las acciones de los gobiernos israelíes, el plan de Netanyahu tenía que salir bien. Pero no salió. Lejos de ser un rápido paseo militar, el ataque sobre Gaza se convirtió en una verdadera sangría en la que los civiles palestinos, casi la mitad niños, fueron aplastados despiadadamente por la sofisticada maquinaria militar de Netanyahu, pero en la que también el ejército del Estado de Israel fue acumulando bajas que no solo fueron mortales, sino que también afectaron a un número elevado de soldados que quedaron mutilados o gravemente afectados psicológicamente. No menos grave resultó el deterioro espectacular que sufrió la imagen y la consideración diplomática del Estado de Israel. Lejos de proyectar, la imagen de víctima quedó de manifiesto que era un ocupante de territorios ajenos desde 1967, en realidad desde 1948, que la violencia ejercida para mantener la ocupación era calificada como genocidio por expertos en el tema que incluían a judíos y a israelíes, que no eran pocos los miembros del gobierno de Netanyahu y del alto funcionariado israelí que realizaban llamamientos al genocidio y se jactaban del exterminio de civiles, incluidos niños, y que incluso distintos miembros del gobierno israelí, comenzando por Netanyahu, eran objeto de órdenes de arresto internacional por crímenes de guerra. Sin ningún género de dudas, sin el peso enorme de los lobbies sionistas situados en el exterior y el apoyo cerrado de los Estados Unidos, Israel se habría convertido en un Estado paria en no mejor situación que Irán o Corea del Norte. Mientras tanto, la victoria militar seguía siendo elusiva y el ejército de Israel no logró rescatar a un solo rehén, aunque sí dio muerte a varios, confundiéndolos con palestinos que se rendían y a los que ametralló. Todos y cada uno de estos hechos, de manera bien reveladora, fueron publicados por medios israelíes a los que Netanyahu, que siguió eludiendo la acción de la justicia, intentó silenciar una y otra vez. Poco puede dudarse de que sin la intervención directa primero de Joe Biden y luego de Donald Trump, el gobierno de Netanyahu no habría podido soportar el esfuerzo bélico y tampoco se habría mantenido en el poder, y más teniendo en cuenta las declaraciones abiertamente supremacistas de ministros como Smottric y Benekvir. En apariencia, el alto el fuego impulsado por Trump ha concluido con esas situaciones y permite esperar un futuro de estabilidad, paz y seguridad. Nada más lejos de la realidad. De entrada, el Estado de Israel, por dos años consecutivos, ha perdido población y es lógico que así sea. A pesar de contar con uno de los cinco mejores ejércitos del mundo, de disponer de decenas de bombas nucleares y de tener un peso decisivo en la política exterior de los Estados Unidos, ha demostrado ser incapaz de proporcionar aquello para lo que supuestamente fue creado, un hogar nacional seguro para los judíos. De hecho, los judíos que viven en el Estado de Israel nunca han llegado a ser siquiera la mitad de su población mundial, un fenómeno, por otra parte, que viene desde el siglo VI a.C. y son decenas de miles los que están abandonando el Estado de Israel en busca de lugares más sosegados. El hecho de que el Gobierno de Netanyahu insista en el aumento del antisemitismo no ha invertido ni lejanamente esa tendencia. En segundo lugar, las heridas recibidas por la sociedad israelí permanecen abiertas y supulantes. Un presunto delincuente sigue siendo su presidente del gobierno y además ha logrado que el presidente Trump haya solicitado su impunidad nada más y nada menos que alegando cómo se somete a las sugerencias de influyentes judíos americanos como los Adamson. La realidad es que sin el procesamiento de Netanyahu, Israel difícilmente conseguirá saber la verdad de lo sucedido en el ataque de octubre. Solo algunos militares parecen dispuestos a averiguar la verdad y tampoco logrará conservar la independencia judicial. Pero además continuará hundiéndose en una dinámica que ya está dejándose sentir de manera trágica en la vida de centenares de miles de israelíes. Una dinámica que aquellos que piensan que la amistad hacia Israel consiste en apoyar ciegamente lo que decidan sus gobiernos solo sirve para agudizar y empeorar. Por desgracia, no debería sorprendernos, porque la violencia, por muy sistemática que sea, nunca es la base de la paz ni de la seguridad. La paz y la seguridad reales solo surgen de la práctica de la justicia y de la fraternidad, una justicia y una fraternidad que jamás podrán existir, ni para Israel ni para nadie, since perpetues the injustice of the occupation of Palestina, the desplazation of their habitat and the establishment of colonial judicies in violation of the Quarter Convention of Ginevra, and the practice of a political psychopathic that not entering in prison to defend the interests reality of the Israelis. In this, as in other aspects, the principles that were to Martin Luther King result are now more real and more realistic than not. But not for the disanimous or the frustration, and because the gigantic is also because they contemplate the rodillas, and it will be the time to put them in pieces.