La Voz de César Vidal
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La Voz de César Vidal
Editorial: El latrocinio del trillón de dólares - 22/01/26
Por César Vidal.
https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/el-latrocinio-del-trillon-de-dolares-22-01-26
En este editorial, César Vidal parte de un histórico discurso del presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower para denunciar una realidad que, más de setenta años después, no solo se ha cumplido, sino que se ha agravado: el dominio del complejo militar-industrial sobre la política, la economía y los medios de comunicación de Estados Unidos.
A raíz de las últimas decisiones de la administración Trump de aumentar el gasto militar hasta alcanzar el billón y medio de dólares, César Vidal analiza las conclusiones del libro The Trillion Dollar War Machine, que documenta décadas de despilfarro, fraude y corrupción perfectamente legal protagonizadas por los grandes contratistas de defensa. Un sistema basado en puertas giratorias, lobbies armamentísticos, financiación de campañas políticas, control del legislativo y blanqueo mediático, que beneficia a un reducido grupo de empresas a costa del pueblo americano.
El editorial expone cómo este gasto no solo es innecesario, dado que Estados Unidos ya supera ampliamente a cualquier otra potencia militar, sino también inútil y peligroso, al sostener programas armamentísticos fallidos y una política nuclear guiada por el beneficio económico antes que por la seguridad real. Mientras tanto, sanidad, educación, infraestructuras y vivienda siguen deteriorándose, incluso para veteranos de guerra.
César Vidal concluye recordando que esta dinámica no es exclusiva de Estados Unidos y que parte de la deuda pública española también alimenta este mismo entramado. Un alegato contundente contra la mayor estafa institucional de nuestro tiempo y una llamada a dejar de contemplar a los poderosos “de rodillas” y empezar a cuestionar un sistema que devora el presente y el futuro de generaciones enteras.
La voz, con César Vidal, desde el exilio.
SPEAKER_00:Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches, ando muy bienvenidos tochas de la voz. Soy César Vidal, hoy is the jueves of 2026, and I dirijo a los hispanoparlans of ambassadors, to the situation at the one and other line of the Atlantic and Pacific, and I think the lexicon. Eisenhower affirmos again. Every gun that is made, every worship launch, every rocket fire signifies, in the final sense, a death from those who hunger and are not fed, those who are cold and are not clothed. This wear in arms is not spending money alone. It is spending the sweat of its laborers, the genius of the scientists, the hopes of its children. The cost of one mother heavy bomber is this, a mother brick school in more than thirty cities. It is two electric power plants, each serving a town of sixty thousand population. It is two fine fully equipped hospitals. It is some fifty miles of concrete highway. We pay for a single fighter plane with a half million bushels of wheat. We pay for a single destroyer with new homes that could have housed more than 8,000 people. Look at the arma que se fabrica, cada buque de guerra que se bota, cada cohete que se lanza significa in ultima instancia un robo toquiendo hambre and no tienen que comer, a quienes padecen frío and nothing with what abrigarse. This is gastro dinero, está gastando el sudor of his trabajadores, el genio oficifico, the esperanzas of his host. The coste of a bombarder pesado moderno is the siguente. Una escuela moderna de ladrillo in muchas 30 cities. Son dos centrales eléctricas, cada una de las cuales abastecería una ciudad of 60.000 habitants. Son dos hospitales excelentes andiados. Son 80 kilómetros de autopista de hormigón. Pagamos un solo avión de combate con medio millón de bushels de trigo. Pagamos un solo destructor con nuevas viviendas que podrían haber alojado a más de 8.000 personas. Las palabras pronunciadas por Eisenhower no procedían de la boca de un cerrado pacifista, sino de un general de cuatro estrellas que había dirigido a las fuerzas de invasión aliadas en Europa Occidental durante la Segunda Guerra Mundial. Era ciertamente la voz de la experiencia y esa experiencia afirmaba de manera rotunda e inequívoca que el gasto militar se construía sobre la base de robar a la propia población americana su comida, sus infraestructuras, su salud o su vivienda, todo ello unido al riesgo de nuevas confrontaciones armadas. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias relacionadas con el aumento del gasto militar de la administración Trump. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, este mes se acaba de publicar en Estados Unidos un libro debido a Ben Freeman y William D. Harton, en el que queda de manifiesto que los contratistas de defensa de Estados Unidos son responsables de miles de millones de dólares en despilfarro, en fraude y en abuso. Su título es The Trillion Dollars War Machine, es decir, la máquina del trillón de dólares. Segundo, mediante un examen minucioso y una rigurosa investigación, Freeman y Harton documentan cómo los contratistas del Pentágono se han apoderado durante los últimos 40 años de todo el proceso de creación de la política exterior americana, desde las comisiones de la Cámara de Representantes, presididas por los principales receptores de las contribuciones de los contratistas de defensa, donde se decide el dinero de la industria de defensa, hasta los estudios de noticias por cable, donde el comportamiento despilfarrador y a menudo delictivo de las empresas de defensa es ignorado o es blanqueado en reportajes elogiosos que prácticamente son anuncios publicitarios. Tercero, esa conducta, que corrompe lo mismo a las instituciones que a los medios de comunicación, se lleva a cabo para garantizar que cinco empresas reciban sus cheques anuales del gobierno americano. Cuarto, lo más preocupante, como deja claro The Trillion Dollar War Machine, es que gran parte de esa corrupción es perfectamente legal e incluso banal. Quinto, esa corrupción, que se apodera de miles de millones de dólares del pueblo americano, está institucionalizada a través de las puertas giratorias de la industria de defensa, que atrapa tanto a la clase política de los dos partidos como a los altos mandos militares. Sexto, en la actualidad, aproximadamente dos tercios de los grupos de presión del sector de la defensa proceden del propio Pentágono. Séptimo, a menudo se trata de antiguos funcionarios de compras que en su día redactaron, auditaron o gestionaron los mismos contratos que luego presionan para ampliar, mientras que las contribuciones a las campañas electorales se entregan de manera habitual a los miembros del Congreso los mismos días en que esos lobbies armamentistas se reúnen con ellos para presionar en favor de un aumento del gasto en armamento. Octavo, en contra de la tesis de que los lobbies armamentísticos son personajes que buscan presupuestos de defensa cada vez mayores por algún interés patriótico en el bien nacional, la realidad innegable es que los lobbies presionan al legislativo representando al mismo tiempo a gobiernos extranjeros como Israel o Arabia Saudí. Noveno, la enorme distancia que existe entre los intereses de la industria armamentística y los del pueblo americano resultan especialmente visibles en relación con la política de armas nucleares que desde la Guerra Fría se ha regido por la lógica del beneficio económico en lugar de por la teoría de la disuasión. Décimo. Así, los expertos en guerra nuclear consideran desde hace tiempo que el Programa Americano de Misiles Bísticos Intercontinentales, ICBM, es, en sus propias palabras, una de las armas más peligrosas que tenemos. Un accidente que acabará con el mundo y que está a punto de suceder, y completamente superfluo para una disuasión fiable. Un décimo. A pesar de esas circunstancias andas décadas de advertencia por parte de esos expertos en política nuclear, el Pentágono está pidiendo una modernización del programa nuclear estadounidense por valor de 2 billones de dólares anda autorizado un nuevo programa de missiles balísticos intercontinentales de Northern Gruman llamado Sentinel, cuyo coste inicial estaba previsto en$77.000 millones de dólares, pero que ya supera los 140.000 millones de dólares en desarrollo y adquisición. Duodécimo, la aprobación de un programa como ese se debe a legisladores como Lis Cheney y a los reguladores de la Comisión de Posición Estratégica, nueve de cuyos 12 miembros tienen vínculos directos con contratistas militares. Décimo tercero. Una responsabilidad inmensa por este estado de cosas deriva de los medios de comunicación que conceden de forma habitual a los ejecutivos del sector armamentístico apariciones en televisión exentas de crítica, como la entrevista de CBS en Face the Nation al director ejecutivo de Lohit Martin, James Taeklet, en la que no se le hizo ni una sola pregunta importante sobre el programa F-35. Un avión que cuesta entre 12 y 13.000 millones de dólares al año, pero que puede que nunca esté completamente listo para el combate debido a sus innumerables defectos. No menos responsabilidad tienen los think tanks de Washington, que se presentan como árbitros neutrales de la política exterior, pero que en realidad operan como lobbies favorables a las industrias de armamento. Decimoquinto, de manera bien reveladora, más de 110 millones de dólares se han dirigido viajando los think tanks americanos procediendo de gobiernos extranjeros. Aproximadamente dos tercios de los think tanks que publican listas de donantes permiten ver que reciben financiación ofrangeros, andar 2019 and 2023 los contratistas de defensa proporcionaron al menos 24,8 millones de dollars a los think tanks. And decimos sexto, posiblemente el único defecto que sufre la citada investigación is that se queda muy corta a la hora de evaluar el gasto armamentístico cifrado en un trillón de dólares, ya que Donald Trump ha anunciado su aumento hasta llegar al trillón y medio, es decir, un aumento de al menos el 50%. Cuando en los primeros días de la administración Trump se hizo alarde de acabar con despilfarros públicos que afectaban al pueblo americano, quien ahora se dirige a ustedes no dejó de sentir una enorme perplejidad al contemplar que no se decía ni una sola palabra del mayor despilfarro, del mayor derroche, de la mayor estafa que sufre el pueblo americano y que no es otra que el gasto armamentístico. Desde hace décadas, los lobbies armamentísticos controlan el legislativo de Estados Unidos, empujándolo una carrera de armamentos que no solo no es necesaria en absoluto, sino que además resulta inútil y peligrosa. No es necesaria en absoluto porque desde hace décadas el gasto militar de Estados Unidos es con mucho el mayor del mundo. Y eso a pesar de que de las 10 potencias que lo siguen a mucha distancia, ocho son aliadas. Para Colmo, Rusia tiene un presupuesto militar que es menos del 15% del de Stados Unidos, and el de China apenas supera la tercera parte del presupuesto militar americano. In otra palabra, Rusia y China sumadas no llegan a la mitad del gasto de Stados Unidos ando cuentan con aliados militares de la potencia de Gran Bretaña o Francia, que son además naciones con armamento nuclear. Junto con la escandalosa falta de necesidad, buena parte del gasto is inútil porque va destinado a proyectos extraordinariamente caros que nunca se terminan por la sencilla razón de que son irrealizables or incluso absurdos, pero que cuestan miles de millones de dólares al pueblo americano. Para Colmo, el peligro que estos programas representan es escandaloso. El aumento continuo de arsenales, no en interés del pueblo americano, sino de las grandes empresas armamentísticas, convierte en imperativo el estallido de guerras, no porque resulten necesarias o inevitables, sino porque son beneficiosas económicamente para el complejo militar industrial. No menos importante que el panorama económico es el institucional y el social. Institucionalmente, el legislativo americano está controlado por lobbies armamentísticos ansiosos de arrastrar a nuevas guerras in todo el mundo a los Estados Unidos. No importa lo más mínimo si hay razón para ellas, ya que tanto medios de comunicación como think tanks defenderán encarnizadamente, cumpliendo su tarea como la voz de sus amos. Socialmente, el gasto de esa política is incalculable. Mientras la administración Trump clama contra los gastos de los inmigrantes que causan a las administraciones publicas, una verdad solo a medias en el caso de Stados Unidos, la realidad es que el gasto innecesario y desaforado del complejo industrial militar is infinitamente mayor. El sistema sanitario público de Stados Unidos se reveló imposible ya en los años 60 del siglo pasado, precisamente a causa del inmenso gasto de la Guerra de Vietnam, una guerra que demostró que la derrota no evita los grandes beneficios de las compañías armamentísticas como sucedió también in Afganistán. Junto con las carencias en sanidad, hay que sumar las relacionadas con la educación, con unas infraestructuras que cada vez are, or una vivienda digna y accesible para todos in una nation where buena part of the homeless who duer since antiguo veterans of guerra. At the day of hoy, this machine that costs a trillion dollars and will cost one trillion and eight truth, is devoted in no scasive the present and the future of generation through generation of Americans. But no disanimo the frustration, and the poderosos much gigantic, it's also because they contemplaced the rodillas and the hora to piece. Que Dios los bendiga.
SPEAKER_01:Sección patrocinada mediante crowdfunding con el siguiente mensaje: Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.