La Voz de César Vidal

Editorial: ¿Francia hacia la sedición social? - 12/02/26

César Vidal

Por César Vidal.

https://www.cesarvidal.tv/editorial/videos/francia-hacia-la-sedicion-social-12-02-26


En su editorial del 12 de febrero de 2026, César Vidal analiza la profunda crisis que atraviesa Francia a la luz de una reciente encuesta que refleja un divorcio casi total entre las élites gobernantes y la ciudadanía.

Partiendo de una cita de Thomas Jefferson sobre el “espíritu de resistencia al gobierno”, César Vidal traza un paralelismo entre la Francia prerrevolucionaria del siglo XVIII y la situación actual: deterioro económico, rechazo masivo al presidente Emmanuel Macron y a su gobierno, desconfianza hacia la Unión Europea, oposición a la inmigración masiva y creciente hartazgo ante el papel de los medios de comunicación tradicionales.

El editorial examina los datos más significativos del sondeo: la percepción de empobrecimiento de la población, el deseo mayoritario de priorizar la soberanía nacional frente a Bruselas, el rechazo a la política internacional respecto a Ucrania, la pérdida de credibilidad de las instituciones y la profunda desconfianza generada tras la gestión de la crisis del coronavirus.

Según expone César Vidal, Francia vive un cuádruple divorcio —emocional, económico, sanitario y mediático— que podría desembocar en graves tensiones sociales si las élites persisten en ignorar el malestar ciudadano.

Un análisis que trasciende el caso francés y plantea una reflexión más amplia sobre Europa, la agenda globalista y la necesidad —según el autor— de recuperar la soberanía y el espíritu de resistencia frente al poder.

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SPEAKER_01:

La voz con César Vidal desde el exilio.

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Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches, ando bienvenidos tochas de la voz. I'm César Vidal. The spirit of resistance to government is so valuable on certain occasions that I wish it to be always kept alive. It will often be exercised when run, but better so than not to be exercised at all. I like a little rebellion now and then. It is like a storm in the atmosphere. Look at el spiritual resistencia al Gobierno is tan valioso in ciertas occasions that deseo que por siempre se mantenga vivo. A menudo puede ser ejercido de manera equivocada, pero es mejor eso que el que no se ha ejercido en absoluto. Me gusta una pequeña rebelión aquí y allí. Es como una tormenta en medio de la atmósfera. Llegado a su destino in París, Jefferson no había dejado de comprender la situación por la que atravesaba Francia y había captado que la única salida para la crisis nacional sería que el pueblo abrigara un sentimiento de resistencia frente al gobierno que acabara provocando los cambios indispensables. De no producirse estos, el futuro de Francia resultaría muy peligroso. El americano no se equivocó en sus apreciaciones. Algo más de dos años después, la incapacidad y sobre todo la falta de voluntad de las castas privilegiadas en Francia, la monarquía, la aristocracia y la Iglesia Católica, para corregir las injusticias más graves derivó en el estallido de la revolución, y es que la ceguera, la sordera y el egoísmo de las castas privilegiadas suele ser casi siempre el camino hacia esas explosiones. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre la grave crisis nacional a la que se enfrenta Francia en este mes de febrero. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, los franceses se enfrentan a una crisis multidimensional en febrero de 2026. Segundo, una nueva encuesta realizada el 5 del presente mes por el Instituto Miss Group para Franc Soir y Bonsang revela un panorama sombrío de las preocupaciones de los franceses. Tercero, la citada encuesta pone de manifiesto un sentimiento persistente de degradación económica, un rechazo masivo del Gobierno, unas preocupaciones en materia de seguridad e internacionales graves y una profunda desconfianza hacia las instituciones, los medios de comunicación y las políticas sanitarias. Cuarto, este panorama confirma el de la última encuesta, realizada en noviembre de 2025, y deja de manifiesto una enorme y persistente fractura entre los ciudadanos franceses y sus élites. Quinto, la primera conclusión sobre la economía es inequívoca. El 40% de los franceses considera que su situación ha empeorado en los últimos seis meses. Sexto, en términos económicos existe una percepción muy extensa de descenso social y solo un 10% de la población es optimista. Séptimo, una de las razones principales de esa insatisfacción es la inflación. Los productos alimenticios son considerados el ámbito más sensible para el 55% de los encuestados, por delante de la energía eléctrica con el 32%. Octavo, esa situación económica hace que el 95% de los franceses apoya ahora un esfuerzo drástico para eliminar el fraude y el despilfarro de los fondos públicos. Noveno, en temas económicos, los franceses creen en la necesidad de una respuesta nacional y el 91% está a favor de preferir las compras nacionales a la hora de que el Estado realice adquisiciones. El 83% además desea suspender los pagos a la Union European para oponerse a decisiones como el Tratado Mercosur. Décimo. El 69% de los franceses considera que la culpa de lo que les sucede hoy en día hay que atribuirla a los dirigentes nacionales, con Macron a la cabeza, y solo un 14% culpa a von der Leyen y un 5% a los Estados Unidos. Un 48%, por añadidura, considera que la Unión Europea resulta perjudicial y dañina para Francia. Un décimo. Más dura si cabe es la posición de los franceses respecto a la inmigración. El 64% de los franceses desea que se acabe de manera total e inmediata. Y el 90% desea la expulsión inmediata de los inmigrantes ilegales que hayan cometido delitos. De hecho, la inmensa mayoría de los franceses relaciona la inmigración con la inseguridad ciudadana. Dodécimo, muy mal parado queda Macron ante la opinión pública francesa. El 73% de los franceses considera que Emmanuel Macron es un mal presidente frente al 71% que lo consideraba en noviembre. Décimo tercero. Por añadidura, el 65% de los franceses afirma que se siente avergonzado de su presidente y el 78% cree que sus acciones dividen al país. Su intervención en Davos, con gafas de sol, provocó que el 47% de los franceses afirme que se siente avergonzado al considerar que Francia se ha convertido en el hazmerreír del mundo. Decimo cuarto. Partiendo de esa base, no puede sorprender que el 58% de los encuestados desee la dimisión de Emmanuel Macron, de los cuales el 41% la quiere lo antes posible. El actual gobierno francés, presidido por Le Cornu, obtiene puntuaciones muy negativas. El 73% de los ciudadanos no confía en el Gobierno. El 83% lo considera incapaz de reformar el país y el 78% cree que no actúa en absoluto en interés de la población. El propio Primer Ministro, Sebastian Le Corny, sufre un rechazo del 59%. Este rechazo ciudadano no se limita al gobierno, sino que está unido a una clara repulsa de las instituciones. Así, el 75% de los franceses considera que la corrupción es demasiado importante en Francia. El 58% cree que la justicia no es independiente. Y el 59% que existen dudas razonables de abuso de poder y corrupción que pesan sobre Úrsula von der Leyen y la Comisión Europea. En el plano de la política internacional, los franceses también tienen opiniones que chocan frontalmente con las de las élites que los gobiernan. Así, el 67% tiene miedo a una escalada bélica. El 52% está de acuerdo en que Francia no envíe armas a países en guerra. Y el 50% considera que los dirigentes de la Unión Europea no están haciendo todo lo posible por la paz. Decimoctavo. En cuanto al tema de Ucrania, existe un consenso masivo a favor del final de la guerra. El 90% considera que la paz en Ucrania es una necesidad urgente y el 86% desea que Ucrania acepte un acuerdo lo antes posible. Solo un 14% aboga por la continuación de la guerra. Y solo el 31% desea mantener la ayuda militar a Ucrania, mientras que el 41% desea que se detenga ya o al menos que se reduzca. Décimo noveno. En relación con la Unión Europea, solo el 14% de los franceses apoya la idea de una Europa federal frente a un 65% que respalda el modelo de la Europa de las Naciones. Vigésimo. Especialmente mal parados en esta encuesta quedan los medios de comunicación. El 65% de los franceses considera que los medios de comunicación televisivos convencionales, TF1, France TV, BFM, no son objetivos y el 56% afirma que ha dejado de consultarlos. En otras palabras, más de la mitad de los franceses no hace el menor caso de los medios de comunicación convencionales. Digésimo primero. De hecho, ya el 47% de los franceses se informa ahora principalmente a través de medios de comunicación alternativos. De esta manera, un 55% de los franceses es crítico con las vacunas y un 44% cree que los medios sirven sobre todo para proteger a las élites. Vigésimo segundo. La desconfianza en materia de salud de los ciudadanos franceses alcanza niveles enormes. El 55% de los franceses se opone como mínimo a algunas vacunas. El 81% de los franceses afirma que no se vacunará contra la nueva vacuna del COVID e incluso el 70% mantiene la misma posición frente a la vacuna de la gripe. Vijo tercero. Esta enorme desconfianza hacia las vacunas está producida en un 47% de los casos por las mentiras que el gobierno utilizó durante la crisis del coronavirus. En un 55%, porque el gobierno ocultó la nocividad de las vacunas del coronavirus y en un 49%, porque los medios de comunicación no informaron de manera adecuada sobre los riesgos de la vacunación. En otras palabras, es la convicción de que autoridades y medios de comunicación han mentido a los ciudadanos durante la crisis del coronavirus, lo que ha erosionado enormemente su legitimidad entre la población francesa. La crisis del coronavirus ha contribuido enormemente a generar desconfianza entre los ciudadanos de Francia. El 66% percibe un aumento explosivo de los cánceres relacionados con las vacunas. El 54% considera que la vacuna contra el coronavirus tiene muchos efectos secundarios. Y el 46% de los vacunados por el coronavirus afirman haber sufrido efectos adversos, de los cuales el 15% son efectos importantes o graves. Al respecto, la reacción ciudadana frente a la crisis del coronavirus resulta tajante. El 87% exige una investigación oficial sobre las causas y el 47% considera normal que no se estudie la relación con las vacunas de ARNM. Digésimo sexto. De manera bien reveladora, el 62% de los franceses afirma que la pérdida de confianza no se debe a las redes sociales ni a los antivacunas. El 57% exige que se escuchen todas las voces científicas, citando como ejemplo a los profesores Peron y Gaoul. Vigimo séptimo. En un intento de proteger su salud y la libertad de expresión, el 48% de los franceses es favorable a que el Gobierno proteja más a aquellos que denuncian y se oponen a la narrativa oficial sobre los tratamientos tempranos, el origen del coronavirus o las vacunas. Ximo octavo. Si las elecciones se celebraran mañana, el panorama político se vería profundamente trastornado. El Rassemblement National domina ampliamente con un 31% de las intenciones de voto en primera vuelta. Sin embargo, la segunda fuerza política real es el partido del rechazo, con un 28%, a lo que hay que sumar un 11% que no votaría a ninguna personalidad y un 16% que no votaría a ningún partido. La mayoría actual solo obtendría un 10% de los votos. Vigésimo noveno. Como solución a una situación tan deplorable, el 75% de los franceses apoya de manera mayoritaria el referéndum de iniciativa ciudadana. El 52% respalda la primacía de la ley francesa sobre los tratados internacionales y el 48% desea la salida inmediata de la Unión Europea. Trigésimo. El resultado de la encuesta muestra que Francia está viviendo un divorcio en cuatro frentes entre las élites que la gobiernan y los ciudadanos. Es un divorcio emocional, con un 65% de los ciudadanos que siente vergüenza. Es un divorcio económico, con un 40% de los ciudadanos que sienten sufrir la degradación social. Es un divorcio sanitario, ya que hay un 81% de los ciudadanos franceses que rechazan la vacuna del coronavirus. Y es un divorcio mediático, ya que más del 65% de los franceses rechazan los medios de comunicación convencionales. Y trigésimo primero, en otras palabras, las élites han perdido todo control sobre el discurso nacional debido a sus actos y a su incapacidad para escuchar y responder a las necesidades de los franceses. Si no cambian radicalmente de actitud, los estudiosos que han realizado la encuesta consideran que la sociedad francesa podría verse abocada a la sedición. La reciente encuesta sobre las percepciones que de la política tienen los franceses, deja de manifiesto una profunda crisis nacional, pero también una crisis europea que va más allá del propio continente y que cuenta con paralelos en buena parte del mundo. Durante décadas, Francia se ha visto sometida a una constante presión de la agenda globalista, de la que el presidente Macron, antiguo trabajador a las órdenes de los Rochil, constituye un paradigma. Esa presión de la agenda globalista ha tenido como consecuencia el sometimiento de la población francesa a una inmigración masiva y de pésimos efectos, a una campaña de vacunación contra el coronavirus de infames consecuencias, a una sumisión a los dictados de la OTAN, especialmente en la guerra de Ucrania que ha perjudicado profundamente a la nación, a una pérdida de soberanía en favor de una Unión Europea corrupta, a un despojo fiscal en favor de un gasto público carente de legitimidad y a un deterioro grave de las condiciones materiales de vida. Sin la menor duda, la responsabilidad por ese pésimo estado de cosas se debe a unas élites políticas corrompidas y a unos medios de comunicación no menos corrompidos que tratan de engañar de manera masiva a la población en favor de las castas privilegiadas. Ante una situación así, cerca del 70% de los franceses rechaza las versiones de los medios de comunicación, prácticamente el 100% se nutre de medios alternativos como este, y por supuesto no creen los políticos del sistema ni en su política nacional e internacional con aspectos esencialmente sensibles y negativos, como es la crítica feroz a la gestión de la salud o el deseo casi desesperado de acabar de una vez con la guerra de Ucrania. Guste o no, lo cierto es que la mayoría de los ciudadanos franceses parece tener un sentido común que sería más que deseable en otras partes de Europa, incluida la situada al sur de los Pirineos. La gran pregunta es qué harán las élites para mantenerse en el poder. Todo parece indicar que seguirán sometidas a la OTAN, privando a sus respectivos países de una independencia que necesitan imperiosamente, que mantendrán una política suicida de inmigración, que seguirán derrochando el dinero de los ciudadanos en gasto político, que entregarán más poder a la Unión Europea para controlar los medios de comunicación y acabar con la libertad de expresión, que seguirán incluso falseando elecciones para impedir un cambio social absolutamente obligatorio y que continuarán manteniendo una política de despreocupación criminal hacia unos ciudadanos que cada vez viven peor. Así actuarán y además lo harán de manera deliberada y despiadada. Precisamente por ello, Francia, Europa y buena parte del resto del mundo solo tiene una salida para evitar el desastre, y no es otra que mantener el espíritu de rebelión al que se refirió Thomas Jefferson y liberarse de las castas privilegiadas actuales and sus furcias mediáticas antes de que coronen su sueño de poder totalitario al servicio of an agenda globalista which is dirigated by a peculiar élite maldade verdaderamente diabolic has manifest in a scalofriente in phenomena tanicu, perverses and malvades like the relation with the list of Epstein. But they should be on the disanimity or the frustration, and because the people are gigantic, it's also because they contemplate the rodillas, and the hour to get in place. Que Dios los bendiga.