La Voz de César Vidal
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La Voz de César Vidal
Editorial: 11-M: 22 años - 11/03/26
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Por César Vidal.
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En su editorial del 11 de marzo de 2026, César Vidal recuerda el aniversario de los atentados del 11M y reflexiona sobre las numerosas incógnitas que, a su juicio, siguen rodeando la mayor masacre terrorista de la historia de España. Partiendo del precedente histórico de la “estrategia de tensión” en Italia y el atentado de Piazza Fontana, analiza posibles paralelismos con operaciones encubiertas vinculadas a intereses geopolíticos y estructuras de inteligencia.
El editorial repasa irregularidades de la investigación del 11M —destrucción de pruebas, inconsistencias judiciales, número reducido de condenados y declaraciones posteriores de responsables policiales— y sostiene que nunca se esclarecieron completamente quiénes planearon y ejecutaron los atentados.
César Vidal examina también las consecuencias políticas del 11M: la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, la evolución del Partido Popular, el auge de los nacionalismos catalán y vasco, el papel de ETA, el deterioro institucional y económico de España, así como la influencia de la OTAN, la Unión Europea y la agenda globalista.
El programa aborda además cuestiones como la inmigración masiva procedente de países islámicos, la expansión de la ideología de género, la pérdida de peso internacional de España y la situación económica marcada por la deuda pública. Finalmente, Vidal reflexiona sobre la falta de justicia para las víctimas y critica lo que considera la aceptación social de versiones oficiales que han impedido esclarecer completamente los hechos.
Presentación Desde El Exilio
UNKNOWNGracias.
SPEAKER_02La Voz, con César Vidal, desde el exilio.
Piazza Fontana Y Estrategia De Tensión
11-M: Contactos, OTAN Y Cronología
Fallos De Pruebas Y Sumario
Audios, Hipótesis Y Frase Del Juez
Consecuencias Políticas Y Sociales En España
Geopolítica: Un Win-Win Contra España
Llamada A Ponerse En Pie Y Cierre
SPEAKER_00Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y sobre todo muy bienvenidos a esta nueva singladura de La Voz. Soy César Vidal, hoy es el miércoles 11 de marzo de 2026 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico y, como siempre, lo hago desde el exil. Corría el año 1969 y, más concretamente, el 12 de diciembre a las 4.37 de la tarde, cuando en la ciudad italiana de Milán tuvo lugar un atentado terrorista en las oficinas centrales de la Banca Nazionale dell'Agricoltura, ubicada en la Plaza Fontana y en el curso del cual murieron 17 personas y resultaron heridas otras 88. Esa misma mañana explotaron otras tres bombas en Roma y Milán y otra más fue descubierta sin que llegara a detonar. El atentado fue atribuido inmediatamente a anarquistas, lo que condujo a unos 80 arrestos. Entre los detenidos estaba un trabajador ferroviario, efectivamente anarquista, de nombre Giuseppe Finelli, que falleció tras caer desde un cuarto piso mientras se encontraba detenido en una dependencia policial. Aunque inicialmente se habló de que Pinelli se había suicidado, la versión oficial posterior indicaría que se encontraba mareado y se había caído por la ventana. De forma bien reveladora, Luigi Calabrese, uno de los oficiales relacionados con el caso, fue asesinado años después, en 1972, oficialmente como represalia por haber estado presente en el interrogatorio, pero según otras diversas versiones, porque había descubierto la realidad de lo sucedido en Plaza Fontana. Al cabo de tres años de los atentados, la detención de varios terroristas de extrema derecha responsables de otros hechos similares, fue dejando de manifiesto que los atentados de Piazza Fontana no habían sido cometidos por anarquistas, sino por fuerzas de extrema derecha controladas por la CIA. Durante los años 80, algunos personajes de la extrema derecha fueron detenidos en relación con los atentados, pero acabaron siendo puestos en libertad por falta de pruebas. En 1998, el juez milanés Guido Salvini acusó al oficial David Carret de la Armada de los Estados Unidos bajo los cargos de espionaje político y militar y por su supuesta participación en los crímenes de Piazza Fontana. Salvini también inició una causa judicial contra Sergio Minetto, un funcionario italiano de la red de inteligencia de Estados Unidos, OTAN, y el colaborador de la justicia Carlo Digilo, apodado Tiotto, que había prestado servicio como coordinador de operaciones de la CIA en Italia en nororiental durante las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado. En el año 2000, un informe parlamentario afirmó que agentes de inteligencia de los Estados Unidos estaban informados con antelación sobre varios ataques terroristas con bomba producidos por grupos derechistas, incluyendo el de Piazza Fontana de diciembre de 1969 en Milán y el de Piazza della Loggia de Brescia cinco años no hicieron nada para alertar a las autoridades italianas o para evitar que los ataques se produjeran. El informe señalaba también que Pino Rauti, fundador de la organización subversiva ultraderechista Ordine Nuovo, recibía financiación regular de un funcionario de prensa de la Embajada de los Estados Unidos en Italia. Al respecto, el informe mencionaba también que uno de los principales miembros de la derecha subversiva estaba literalmente pagado por la en Roma. Palo Emilio Taviani, el demócrata cristiano con fundador de Gladio, la organización anticomunista de retaguardia de la OTAN, declararía en una entrevista para el periódico Il Secolo De Cimonono, en agosto del año 2000, que me parece cierto que agentes de la CIA están entre aquellos que suministraron los materiales y los que enturbiaron las aguas de la investigación. Finalmente, el 20 de junio de 2001, a más de 30 años del atentado, los miembros de la organización italiana de extrema derecha Ordine Nuovo, Maria Maggi, Delfo Ciorzi y Giancarlo Rognoni fueron condenados. Sin embargo, sus sentencias serían revocadas en marzo de 2004. Por su lado, Carlo Digillo fue beneficiado con inmunidad procesal a cambio de suministrar información sobre el caso. El 3 de mayo de 2005 finalizó el último juicio relacionado con el atentado sin que se declarara culpable a nadie. La mentira y los intereses políticos se habían impuesto sobre la justicia debido a las víctimas, y a ese final había contribuido de manera decisiva la utilización de versiones falsas e interesadas acerca de un crimen enmarcado, como había sido el caso del asesinato de Aldo Moro, en una estrategia de tensión que pretendía determinar quién tenía que ocupar los gobiernos de Italia de acuerdo con los intereses de la OTAN. A los italianos se les ocultaba que su un régimen tutelado en el que se decidía el futuro no en su país, sino a miles de kilómetros de distancia. Hoy se cumplen 22 años de los atentados del 11 de marzo en España, unos atentados ya prescritos desde hace años. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, en el año 2004, dos representantes del Partido Socialista Obrero Español establecieron contacto con Julen Madaria uno de los fundadores de la organización terrorista ETA. La misión de los emisarios del Partido Socialista resultaba enormemente trascendental. De manera tajante, uno de ellos preguntó a Madariaga cuáles serían las condiciones de ETA para llegar a un acuerdo. Desconcertado, Julen Madariaga respondió, pero el Partido Socialista no está en el poder y las próximas elecciones las va a ganar el Partido Popular. Uno de los enviados del Partido Socialista respondió a Madariaga. Suponga que sucede algo y las próximas elecciones las gana el Partido Socialista. Entonces Madariaga le respondió. Eso cambiaría las cosas. Segundo, según fuentes nacionalistas vascas, las conversaciones se llevaron a cabo en continuación de las que llevaban manteniendo socialistas y etarras desde el año 2002. Y en todo momento estuvo informado de ellas el secretario general del Partido Socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que llegaría al poder en marzo del mismo año. Entre medias, sin embargo, se producirían unos acontecimientos escalofriantes. Tercero, el 10 de marzo de 2004, la OTAN se encontraba organizando un simulacro de ataque terrorista en toda Europa. Ese simulacro de crisis, que transcurrió del 4 al 10 de marzo, recibió el nombre de CMX-04. 4. Al día siguiente de concluir los citados ejercicios de la OTAN, el 11 de marzo de 2004, una cadena de atentados que tuvieron como escenario Madrid y sus alrededores concluyeron con dos centenares de muertos y millares de heridos. Se trató del mayor atentado terrorista de una historia como la de España, trágicamente abundante en este tipo de acciones criminales. 5. De manera bien llamativa, la línea de cercanías de Madrid. El elegida para perpetrar los atentados, fue la que bordea la base militar americana de Torrejón de Ardoz, utilizada por la OTAN y las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Llama la atención que se optara por esa línea, a pesar de que había otra mucho más cerca de Morata de Tajuña, el lugar del que se supone que salieron los terroristas en la madrugada del 11 de marzo. Sexto, tres días después de concluir el simulacro de ataque terrorista realizado por la OTAN en El 14 de marzo, el periódico El Mundo afirmaba,«La similitud del ejemplo diseñado por la OTAN con lo sucedido en Madrid es escalofriante y ha impresionado a los diplomáticos, militares y servicios de inteligencia que participaron en el simulacro apenas unas horas antes». Séptimo, lo cierto es que la coincidencia de las maniobras de la OTAN con atentados terroristas se había producido también con anterioridad en los atentados en Nueva York y Londres. 8. De forma no poco chocante, ni Aznar ni Rodríguez Zapatero después de él pidieron la activación de ayuda por parte de los otros miembros, ayuda a la que tiene derecho cualquier país miembro de la OTAN. 9. De manera no menos significativa, al cabo de 48 horas de perpetrados los hechos, los trenes objeto de los atentados del 11 de marzo se convirtieron en chatarra, impidiendo de esa manera que se pudieran utilizar como material para determinar quién había cometido los atentados. Décimo. Tampoco se adjuntaron al sumario actas de las muestras recogidas en los trenes. Undécimo. Tampoco aparecieron las muestras tomadas en los trenes y llevadas a la sede de la unidad central de TEDAX. Duodécimo. Tampoco se encontró en los doce focos de explosión un solo fragmento de explosivo, ni de detonadores, ni de iniciadores, ni de 13. Tampoco se envió a la policía científica muestras para el análisis. 14. Tampoco se envió al juez un análisis pormenorizado de los componentes químicos. 15. Tampoco se aclaró nunca de dónde venía la bomba desconectada y con metralla que se pretendió hacer pasar por una de las pruebas de la causa. 16. Tampoco supimos nunca qué tenían que ver los suicidios 17. Tampoco se practicó la autopsia a los supuestos suicidados. 18. Tampoco se ha aclarado nunca el papel representado por el octavo habitante del piso de Leganés, Abdel Mahid Bouchard, que escapó a la carrera del piso atravesando el cordón policial y al que el tribunal exculpó de la acusación de haber colocado las bombas. 19. Tampoco se ha aclarado jamás qué hacía Jamal Sugán sobre el que recayó la responsabilidad de los atentados en un gimnasio la noche anterior a los crímenes, mientras sus presuntos cómplices supuestamente fabricaban en una casa de Morata de Tajuña las bombas. 20. Tampoco se ha aclarado por qué las testigos que sirvieron para condenarlo cambiaron su versión varias veces. Una de ellas no reconoció a Sugán a hasta 13 meses después de los atentados, e incluso algunos familiares de la otra testigo fueron denunciados por el juez del Olmo por intentar presentarse como víctimas del 11-M cuando no lo eran. 21. Tampoco se ha castigado a los funcionarios públicos que cometieron perjurio durante la causa, aunque varios altos cargos policiales recibieron ascensos y condecoraciones a pesar de los múltiples errores cometidos. XXII. Tampoco sabemos, a día de hoy, quién dio las órdenes, quién planeó o quién ejecutó la matanza. XXIII. Para colmo, a lo largo de la instrucción del sumario, se detuvo un total de 116 personas por su presunta relación con los hechos. Prácticamente todas las detenciones se produjeron mientras la comisión del 11 de marzo estaba abierta en el Congreso. XXIV. De esos 116 detenidos, sólo 29 personas, nueve de ellas españolas, llegaron a juicio. Los demás, un total de 87 personas, fueron exoneradas de cualquier tipo de acusación. 25. De los 29 imputados que llegaron a juicio, sólo 28 lo terminaron, ya que tanto la Fiscalía como todas las acusaciones retiraron durante el proceso en la Audiencia Nacional todos los cargos con contra uno de los hermanos Musaten, que quedó inmediatamente en libertad. Vigésimo sexto. De los 28 imputados que llegaron al final del juicio, siete fueron absueltos por la Audiencia Nacional, con lo que solo hubo 21 condenados en primera instancia. Cinco de esos 21 condenados fueron puestos inmediatamente en libertad al acabar el juicio en la Audiencia Nacional, al haber cumplido ya la pena de prisión impuesta por el tribunal. Tras la revisión de la sentencia por parte del Tribunal Supremo, las 21 condenas quedaron reducidas a sólo 18. Así pues, sólo quedaron 18 condenados en segunda instancia, cuatro de ellos españoles. Vigésimo séptimo. Finalmente, sólo fueron condenadas por los atentados del 11 de marzo tres personas, Emilio Suárez Trasorras, Yamal Sugán y Otmán el Nahui. Todos los demás condenados, un total de 15, lo fueron por diversos delitos, como falsificación o tráfico de explosivos, pero no por los atentados del 11M. De esos tres condenados por el 11M, solo hay uno por colocar una bomba, Jamal Sugan. En resumen, los supuestos culpables de los terribles atentados del 11-M fueron, supuestamente, dos españoles no islamistas y un musulmán que, por añadidura, era confidente de la policía. 28. En su día, Moncloa.com publicó el audio de una reunión que tuvo lugar en el restaurante madrileño Riancho, el mismo sitio en el que comisarios de policía se encontraron por casualidad con Luis Bárcenas, tesorero del Partido Popular en junio de ese año, o donde también quedaron a comer con Baltasar Garzón y Dolores Delgado, por aquel entonces fiscal de la Audiencia Nacional, en la famosa comida de octubre de ese 2009. Vigésimo noveno. En esta ocasión, los comensales fueron Juan Antonio González, comisario general de la Policía Judicial, José Luis Olivera, que dirigía la unidad de delincuencia económica UDEF, Eloy Quirós, máximo responsable de la unidad de drogas y crimen organizado, Udico, que ocuparía el puesto de González, y José Manuel Villarejo, adjunto a la Dirección Adjunta Operativa DAO de la Policía, y que fue la persona que grabó en secreto la conversación. Trigésimo. En el curso de la conversación, González sacó a colación las teorías de la conspiración sobre los atentados del 11-M, y tanto González como Villarejo coincidieron en que lo que iban a hablar no se puede decir fuera de aquí. Trigésimo primero. González señaló que sus compañeros habían hecho una investigación de puta madre, pero criticó que hubo errores que habían alimentado las sospechas. Igualmente afirmó, yo no sé quién es el culpable, pero aquí hay que controlar las cosas. Trigésimo segundo. A continuación, Olivera y Villarejo se centraron en la mochila de Vallecas que no explotó y que según el segundo era una pista que dejaron a Doc para atrapar a los malos, ya que tenía los cables alterados y la mochila no podía explotar. Trigésimo tercero. Al darle González la razón, Villarejo expuso su criterio de que fueron los servicios secretos marroquíes, con apoyo de los franceses, los que estuvieron detrás del acto terrorista. González afirmó entonces, estaban detrás. Trigésimo cuarto. Villarejo, en un bosquejo de libros sobre el 11-M, mencionó un apoyo puntual de ETA en los preparatorios de los atentados mediante asesores externos. 35. Tiempo después de dictar sentencia, el juez Javier Gómez Bermúdez dijo a Inma Castilla de Cortázar, presidenta del Foro de Hermoa y decana de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, que la verdad del 11M es tan terrible que España no está preparada para conocerla. 36. Desde hace años, las entidades, como los peones negros, que supuestamente iban a averiguar lo sucedido han quedado total y absolutamente desarticuladas sin que se haya brindado ninguna explicación al respecto. Trigésimo séptimo. A pesar de las esperanzas de los ciudadanos depositadas en Rajoy, durante su presidencia se dio carpetazo definitivo a la posibilidad de continuar investigando judicialmente los atentados del 11 de marzo. Trigésimo octavo. La juez Corocillán, que intentó reabrir la causa, acabó desplazada de la carrera judicial y encerrada en una entidad psiquiátrica. Y trigésimo noveno, a día de hoy, por desgracia y para vergüenza de toda una nación, los delitos han prescrito y la mayoría de la población defiende versiones falsas sobre los atentados del 11M, más preocupada en respaldar a sus respectivos partidos que en hacer justicia a las víctimas. A más de dos décadas de los atentados del 11M, sabemos que la historia de España cambió radicalmente y no solo para las víctimas y sus familiares. El Partido Popular quedó noqueado y Mariano Rajoy, en lugar de convertirse en el presidente de gobierno que continuaría la labor de Aznar, llegó al poder dos mandatos después. La situación para entonces ya era muy distinta porque España se encontraba institucionalmente descoyuntada y económicamente en una bancarrota real. Seis años después, tras el pésimo gobierno de Rajoy, España sufría una deuda pública que superaba más que Olga el 100% del PIB. Por su parte, el Partido Popular, tras el gobierno verdaderamente desastroso de Mariano Rajoy, que no cumplió ni una sola de sus promesas electorales, se había convertido en una sombra agónica de lo que había sido el de Aznar, envuelto además en pruebas crecientes no solo de una competencia verdaderamente rampante, sino también de una corrupción más que profunda. El Partido Socialista entró en una senda de delirio político marcada por el hecho de que cualquier incompetente podía llegar a ministro, de que el poder era accesible sólo con rendirse a los dictados de los nacionalismos catalán y vasco, de que ninguna de las dos circunstancias anteriores era importante si se voceaban consignas demagógicas, aunque entre ellas se encontrara la de reabrir heridas como las de la guerra civil o que la ideología de género se con convirtiera en columna vertebral de sus acciones. A más de dos décadas de distancia, el Partido Socialista no se ha repuesto de tomar aquel camino de delirio que capitaneó Rodríguez Zapatero y que ha seguido profundizándose después de él. Ya no es la vieja alternativa socialdemócrata de hace más de 40 años, sino una sentina de lo políticamente correcto entregada a la agenda globalista. El nacionalismo catalán alcanzó su meta de liquidar totalmente los frenos constitucionales que pudiera haber frente a sus ambiciones de convertir al resto de España en una colonia. Pero de repente, en su éxito, contempló que sus bases le exigían llevarlas a la tierra prometida de la independencia, poniendo en peligro la posibilidad de seguir robando a manos llenas al resto de los españoles. Así, perpetró un golpe de estado financiado por el gobierno de Rajoy, con el dinero que toro sacaba de los bolsillos de todos los ciudadanos. Los responsables del golpe siguen impunes a pesar de que quebrantaron la ley, de que provocaron la salida de más de 3.000 empresas de Cataluña y de que mantienen sus propósitos criminales de descuartizar España. Finalmente, el nacionalismo vasco, con ETA a la cabeza, supo que a medio plazo el terrorismo no recibiría su más que justo castigo y que Navarra resultaría anexionada. A día de hoy, tras asentar a las franquicias de ETA en las instituciones y contemplar cómo los terroristas van siendo destinados a las vascongadas y escarcelados, esos terroristas se permiten incluso anunciar un segundo frente contra España en colaboración con el nacionalismo catalán. Por añadidura, el nefasto Cristóbal Montoro le regaló miles de millones de euros para conseguir su apoyo en la aprobación de los presupuestos, y con Pedro Sánchez se han convertido vertido en un apoyo indispensable del gobierno. Por si todo lo anterior fuera poco, con el paso de los años, la invasión descontrolada de España por el islam se ha hecho realidad, anunciando un terrible futuro para antes de una generación. No deja de ser llamativo que después de culpar de los atentados del 11M a una al-Qaeda que jamás lo reivindicó, España haya abierto sus puertas a una inmigración masiva procedente de países musulmanes. Solo Cataluña tiene ya en su territorio más de un millón de estos inmigrantes que en no pocos casos son ilegales, pero que han sido generosísimamente legalizados por el gobierno de Pedro Sánchez. Por último, la imposición de la ideología de género desde las alturas a partir de Rodríguez Zapatero apunta a la consumación del desplome demográfico y a la desaparición de la nación española en un plazo escalofriantemente breve. En paralelo, España perdió ya en 2004 un papel internacional que no había tenido desde el siglo XVIII y que nada, absolutamente nada, apunta a que volverá a recuperar. La economía se colapsó y sigue quebrada porque no hay presupuesto que pueda soportar la demagogia populista de Rodríguez Zapatero, de Rajoy o de Sánchez, las exigencias del nacionalismo catalán, que suponen más del 30% del déficit total de 17 comunidades autónomas, las torpezas imperdonables de Rajoy, Guindos y Montoro y la pésima gestión de Pedro Sánchez se ha sumado a la codicia desatada de unas castas más que privilegiadas. Soñábamos en aquel entonces, y el presidente Aznar se lo dijo personalmente a quien ahora se dirige a ustedes, con entrar en el G-10 y al final con Rodríguez Zapatero acabaron prestando a España media sí en una conferencia mucho menos elitista, y con Rajoy y Sánchez ha continuado descendiendo en esa situación. Sin embargo, abundantes circunstancias llevan a pensar que hubiera reaccionado como hubiera reaccionado el pueblo español tras los atentados del 11 de marzo, el destino internacional de España estaba igualmente sellado. Si el pueblo español, indignado por la agresión, hubiera votado mayoritariamente a un partido popular dirigido por Rajoy, España no por eso hubiera dejado de ser una nación sometida a la política agresiva de la OTAN y a los dictados de la Unión Europea con la justificación añadida del ataque del terrorismo islámico. Si el pueblo español, amedrentado por los atentados, votaba por Rodríguez Zapatero como sucedió, el resultado no sería distinto. De hecho, aunque Rodríguez Zapatero no envió tropas a Irak, España siguió en la guerra otanista de Afganistán, donde se convertiría en el tercer país con más soldados muertos, y además aceptó todos los proyectos expansionistas de Marruecos en contra de sus claros intereses nacionales. Desde la perspectiva de la política internacional, los atentados del 11-M, produjera los resultados que produjeran, eran un win-win o un cara ganamos nosotros y cruz perdéis vosotros, los españoles, siempre. Los sueños se convirtieron en humo como 200 vidas aquella mañana trágica del 11 de marzo. Después, por mucho que algunos labraran fortunas, obtuvieran prebendas o multiplicaran privilegios que en algunos casos llevan disfrutando desde hace siglos, para la mayoría de los españoles nada fue igual. A decir verdad, los españoles nunca vivieron algo semejante después del 11-M. Y lo peor quizá no es eso. Lo peor es que nada, absolutamente nada, garantiza que alguna vez se hará justicia o que alguna vez recuperarán lo que entonces perdieron. Por el contrario, la mayoría de la sociedad española, en un gesto de indescriptible vileza moral, se ha empeñado en aferrarse a versiones falsas y partidistas de lo sucedido, en no recordar el 11 de marzo, en no buscar a los culpables, culpables, en no hacer justicia, en no mirar a las víctimas a la espera de que todo se desplome en el olvido, como sucedió con el monumento a las víctimas del 11M en Madrid, cuyos desperfectos no fueron reparados por la alcaldesa Carmena. Partiendo de esa base, quizá no resulte tan extraño todo lo que España ha vivido desde entonces hasta ahora, porque si la inmensa mayoría de la población aceptó las mentiras sobre el 11M para intentar vivir tranquila,¿por qué iba a reaccionar de otra manera cuando los esbirros de la agencia tributaria la roban, cuando los nacionalistas catalanes quedan impunes, cuando se entregan pesebres públicos a los miembros de ETA, cuando se abren las puertas a la inmigración descontrolada del islam, cuando España es empujada desde el rey hasta abajo a convertirse en una colonia de la agenda 2030 o cuando se la empuja en contra de sus intereses a defender a un personaje tan repugnante como el dictador ucraniano. castellaniano Zelensky. Ciertamente, el 11-M fue un salto dentro de un proceso que había comenzado décadas antes, pero que a partir de entonces comenzó a mostrarse en su desnuda maldad. Desde aquel momento, ese proceso de degeneración de España no ha dejado de avanzar, impulsado tanto por la izquierda como por la derecha. Pero no se dejen llevar por el desánimo o la frustración, y es que a pesar de que los poderosos muchas veces parecen gigantes, es solo porque se les contempla de rodillas y ya va siendo hora de ponerse en pie. Mientras tanto, en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial, la deuda pública española ha aumentado en cerca de 7 millones de euros. 7 millones de euros que han ido a pagar a todos aquellos que no descubrieron a los culpables del 11M y los castigaron y que se han aprovechado de los atentados. Alguno quizás se consuele sabiendo que hoy antes de que acabe el día, los ciudadanos americanos nos habremos visto hurtados de mil millones de dólares que no irán a la sanidad, a la educación, a las pensiones o a las infraestructuras, sino a mantener la guerra contra Irán. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches. Les ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.
SPEAKER_01Sección patrocinada mediante crowdfunding con el siguiente mensaje. Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.