La Voz de César Vidal

Editorial: El bombardeo 44 sobre Somalia - 17/03/26

César Vidal

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En este editorial, César Vidal reflexiona sobre el origen del derecho internacional desde el ius gentium romano y su evolución histórica, basado en principios como la buena fe, la justicia y el respeto entre naciones. A partir de ese marco, denuncia la creciente vulneración de estos principios en la actualidad.

El análisis se centra en los bombardeos continuados de Estados Unidos sobre Somalia —decenas de ataques en lo que va de 2026— en una guerra prácticamente desconocida para la opinión pública. Según Vidal, estas acciones no responden a la defensa de intereses nacionales, sino a una estrategia geopolítica vinculada a Israel y al conflicto con Irán, incluyendo el interés en establecer bases en la región.

El editorial critica el uso de propaganda, las intervenciones militares justificadas con argumentos cuestionables y el papel del complejo militar-industrial, señalando que estas prácticas socavan el derecho internacional y fomentan un escenario global dominado por la ley del más fuerte. Frente a ello, reivindica la necesidad de recuperar los principios de justicia, legalidad y respeto entre naciones.

Finalmente, advierte sobre las consecuencias económicas y sociales de estas políticas, tanto en Estados Unidos como en otros países, y concluye con un llamamiento a no aceptar pasivamente este deterioro del orden internacional.

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Saludo Y Marco Del Editorial

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Gracias.

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La Voz, con César Vidal, desde el exilio.

Roma Y El Ius Gentium

Hechos Del Bombardeo En Somalia

Intereses Israelíes Y Somalilandia

Propaganda Y Desprecio Al Derecho

Coste Moral Y Llamada A Levantarse

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Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y sobre todo muy bienvenidos a esta nueva singladura de La Voz. Soy César Vidal, hoy es el martes 17 de marzo de 2026 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico y, como siempre, lo hago desde el éxito. Corría el año 242 a. C. cuando Roma, a la sazón una república, procedió a crear el jus gentium, es decir, el derecho de gentes, embrión del derecho internacional posterior. No encerrada en los límites estrechos de la península italiana, Roma descubrió que existían otros pueblos y súbditos de otros reinos con los que tenía que tratar de manera frecuente y, de acuerdo con su vocación civilizadora, dio forma jurídica a la necesidad que tenía que satisfacer. Roma nos sólo creó el derecho internacional, sino que además también estableció una magistratura, la del praetor peregrinus, que tenía que ocuparse del cumplimiento de ese derecho de gentes. La base del derecho de gentes era la de la buena fe entre los distintos pueblos, una buena fe encaminada a que las relaciones entre todos obedecieran a la idea de justicia, una justicia que aparecía definida como«constans et perpetua voluntas ius es decir, la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo suyo. Se trataba de una conducta que además quedaba caracterizada por el es decir, por vivir honradamente, no causar daño a otro y dar a cada uno lo suyo. En la medida en que se respetaran esos principios, la convivencia internacional no se vería dañada. La visión del just gentium se mantendría a lo largo de los siglos posteriores, cristalizando con la reforma protestante y la obra de los juristas Grocio y Pufendor, creadores del moderno derecho internacional, que alcanzaría con los siglos cimas, como la Carta de las Naciones Unidas de 1945 redactada para evitar los terribles males vividos durante la Segunda Guerra Mundial. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre las intervenciones armadas de Estados Unidos en Somalia. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, la semana pasada Estados Unidos procedió a bombardear de nuevo Somalia. Segundo, el número 44 desde que comenzó el presente año. Tercero, en otras palabras, la aviación de los Estados Unidos ha bombardeado Somalia casi cuatro veces por semana desde que comenzó el año 2026. Cuarto, el AFRICOM afirmó que el ataque tenía como objetivo a Shabab en las inmediaciones de Sawatli, una localidad situada a unos 60 kilómetros al norte de Mogadishu. Quinto, el mando afirmó igualmente que no se darán a conocer detalles específicos sobre las unidades y los medios empleados para garantizar la seguridad de las operaciones en curso. Sexto, el Ministerio de Defensa somalí, respaldado por Estados Unidos, afirmó que había capturado la localidad de Sawatli el mismo día en que Estados Unidos lanzó el ataque aéreo. Séptimo, el Ministerio añadió que sus fuerzas están trabajando actualmente para asegurar la zona mientras continúan las operaciones para perseguir a los militantes restantes y llevar a cabo actividades de limpieza en las localidades recién liberadas. Octavo. Estados Unidos también ha estado lanzando ataques aéreos en la región nororiental de Pundlandia, en Somalia. El último ataque americano conocido en esa zona se lanzó el 8 de marzo del presente año. Noveno. El territorio somalí reviste importancia sólo como plataforma de lanzamiento para ataques en el marco de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Décimo, así Israel desea establecer una base en Somalilandia para lanzar operaciones contra los hutíes en Yemen. De hecho, Israel se ha convertido recientemente en el primer país en reconocer a Somalilandia como estado independiente, una medida a la que se opone firmemente el gobierno somalí respaldado teóricamente por Estados Unidos. Y do décimo, la derrota militar que sufrió Estados Unidos en Somalia en 1993 se tradujo en una retirada de las tropas americanas de este país que duró hasta el año 2020 en que el presidente Biden volvió a desplegar al ejército americano en el lugar. Como tantas otras guerras iniciadas por la administración Biden, Donald Trump no ha concluido con su promesa electoral de concluirla. La semana pasada, la aviación de los Estados Unidos procedió a bombardear Somalia por cuatragésima cuarta vez desde que se inició este año. En otras palabras, las fuerzas aéreas de Estados Unidos han bombardeado Somalia cada dos días en el curso del presente año. A esa pavorosa situación se suma que casi nadie en Estados Unidos sabe que su país participa en una guerra en Somalia, que teóricamente apoya al gobierno oficial del país contra partidas rebeldes rebeldes, pero que a pesar de todo está machacando Somalia desde el aire en único y exclusivo beneficio de Israel, que ha reconocido a los independentistas que desgarran Somalia y que lo ha hecho con la intención de colocar una base en el territorio independizado. Es decir, Estados Unidos está aplastando un país desde el aire que ni amenaza su seguridad ni tampoco la de sus ciudadanos, supuestamente ayuda al gobierno, pero en realidad se encuentra encuentra el servicio del Estado de Israel que respalda al independentismo para contar con una base militar en el país africano desde la que agredir con mayor facilidad a los países de Oriente Medio. Semejantes conductas son totalmente contrarias al derecho internacional. Y de manera nada sorprendente se dan en una época en que el desprecio hacia ese derecho de gentes está alcanzando sus mayores y repugnantes cuotas de expresión. Recurriendo a mentiras como las de las armas de destrucción masiva en Irak o la del plan nuclear de Irán, utilizando una maquinaria de propaganda que pretende justificar la agresión contra cualquier país si así le apetece a Israel o a la Casa Blanca, ocultando el beneficio que deriva de la agresión para el complejo militar industrial o para Israel, esta es una más de las acciones llevadas a cabo desde hace décadas en contra del derecho internacional y de la justicia. justicia más elemental. Sin duda, para muchos, este tipo de conductas puede parecer justificado en la medida en que supuestamente abrirá el camino al regreso de los exiliados a su patria de origen. Sin embargo, ese argumento carece de la menor base real y legal, salvo que consideremos que las reclamaciones ante los tribunales tendrían que ser sustituidas por la cruda violencia de los que la sostentan, o que el castigo del crimen no tendría que estar en manos del Estado, sino de cualquier particular que pueda comprar un arma y abatir por su cuenta al delincuente. Una situación internacional en la que no se respeta la legalidad, en la que cualquiera puede invadir o agredir otro país solo a condición de que sea más fuerte, en la que esa agresión busca por encima de todo arrancar las materias primas o un pedazo de territorio a una nación, en la que se afirma que el sembrar la muerte y la destrucción es construir la paz, cuando en realidad es contribuir a que la paz no llegue nunca, y en la que un político elegido para sacar a su país de las guerras, por el contrario, lo empuja a más conflictos armados, esa situación resulta sumamente peligrosa, además de injustificada y descaradamente inmoral. Lo es fundamentalmente porque los principios del derecho de gentes desarrollados a lo largo de siglos se ven apartados y arrojados por la borda por la brutal ley del más fuerte y la criminal ley de la selva que convierte al mayor depredador en el rey de los animales. Esa conducta no convierte el mundo en un lugar más seguro, más próspero o siquiera más tranquilo. Por el contrario, produce una acumulación creciente de rencor y de resentimiento. de injusticia y de muerte. de destrucción y de odio hacia el agresor que, además, en no pocas ocasiones tiene la desvergüenza de presentarse como libertador mientras arrasa desde el aire una población tras otra o recurre al uso de armamento prohibido internacionalmente. Sufrimos la inmensa desgracia de no vivir en un mundo guiado por el amor al prójimo que predicó Jesús de Nazaret, pero al menos hay que exigir el respeto a un panorama en el que, de acuerdo con el derecho de gentes original, la situación internacional no se base en el cinismo, en la propaganda mentirosa, en el robo de las riquezas de otras naciones, en el desplazamiento de sus poblaciones por la guerra, sino por el contrario, en el respeto a la legalidad o, como dirían los antiguos juristas romanos, en el vivir con honradez, en no dañar a otro y en dar a cada uno lo suyo, tanto en el plano privado como en el internacional. Pero no se dejen llevar por el desánimo la frustración, y es que a pesar de que los poderosos muchas veces parecen gigantes, es solo porque se les contempla de rodillas, y ya va siendo hora de ponerse en pie. Mientras tanto, en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial, la deuda pública española ha aumentado en más de 7 millones de euros, y cuando acabe el día, Estados Unidos habrá gastado más de mil millones de dólares en la agresión contra Irán. Mil millones de dólares que son robados al pueblo americano en sanidad, en educación, en pensiones y en infraestructura. Todo para la gloria de un diminuto Estado de Oriente Medio conocido como el Estado de Israel. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches. Les ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.

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Sección patrocinada mediante crowdfunding con el siguiente mensaje. Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.