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La Voz de César Vidal
Editorial: ¿Intervendrá Donald Trump en Cuba? - 24/03/26
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En el editorial de hoy, César Vidal analiza la doble vara de medir de la comunidad internacional ante conflictos y tragedias olvidadas como el genocidio de los rohingyas en Myanmar, frente a otras crisis que sí ocupan la agenda global.
A partir de este contexto, el programa se centra en la situación de Cuba y las recientes declaraciones de Donald Trump sobre una posible intervención, contrastadas con una encuesta que revela que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses rechaza el uso de la fuerza para un cambio de régimen en la isla.
César Vidal aborda las claves del conflicto cubano, señalando tanto la responsabilidad del régimen como el fracaso histórico de las sanciones estadounidenses, que no han logrado derrocar al gobierno pero sí han agravado el sufrimiento de la población.
Además, examina la política exterior de Donald Trump, marcada por decisiones que contradicen sus promesas electorales, incluyendo la guerra de Irán, el respaldo a Israel o las tensiones en América Latina, así como el escaso interés real de Estados Unidos por Cuba más allá de intereses políticos puntuales.
El editorial concluye que una intervención en Cuba es altamente improbable en el actual contexto internacional y político, y advierte que, una vez más, la principal víctima de estas políticas será el pueblo cubano.
Welcome From Exile
UNKNOWNGracias.
SPEAKER_01La Voz, con César Vidal, desde el exilio.
Myanmar Shows Double Standards
Americans Split On Cuba Force
Why Sanctions Hurt Without Toppling
Trump’s Foreign Policy Contradictions
Chances Of Cuba Regime Ending
Final Warning And Farewell
SPEAKER_00Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y sobre todo muy bienvenidos a esta nueva singladura de La Voz. Soy César Vidal, hoy es el martes 24 de marzo de 2026 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico y como siempre, lo hago desde el exilio. Corría el año 2017 y más concretamente el 1 de septiembre, cuando buena parte de los habitantes rohingyas de Arakan descendieron a las playas de Indín en busca de comida. En la playa, los soldados del ejército de Myanmar y miembros de distintos grupos paramilitares detuvieron a varios hombres acusándolos de formar parte de fuerzas insurgentes. Al día siguiente, los subieron a una colina donde los asesinaron de un tiro en la cabeza, aunque por regla general dispararon dos o tres veces sobre cada víctima. A pesar de todo, algunos sobrevivieron y gritaron mientras los enterraban vivos, lo que llevó a un grupo paramilitar local a acuchillarlos con machetes hasta causarles la muerte. Todos ellos eran civiles, en su mayoría pescadores y campesinos, aunque también había un maestro de religión islámica. A esas alturas, más de 140.000 rohingyas estaban recluidos en campos de concentración por el gobierno de Myanmar. A que las presiones internacionales obligaron al gobierno a iniciar una investigación sobre la matanza, nadie fue objeto de castigo alguno por el crimen que se producía en un contexto generalizado de represión que se había extendido por espacio de más de medio siglo. A pesar del carácter dictatorial del gobierno de Myanmar y del genocidio contra los Rohingyas, a pesar de ser un país de más de 60 millones de habitantes, Estados Unidos no ha adoptado jamás san sanciones colectivas contra la nación y se ha limitado a sancionar a algunos pocos funcionarios, a la vez que potenciaba las relaciones comerciales de manera continua durante décadas. Las relaciones entre Myanmar y el Estado de Israel, por citar otro ejemplo significativo, son excelentes, ya que Myanmar es uno de los pocos países del mundo que no reconoce a Palestina. Por más dura frente al régimen dictatorial de Myanmar, es su cuarto socio comercial en el mundo. Por supuesto, nadie ha planteado una intervención armada en Myanmar para derribar a su dictadura, ni mucho menos para detener el genocidio de los Rohingyas. Como tantas pavorosas tragedias que se dan en el planeta, es más que dudoso que la mayoría de la gente que ahora mismo está escuchando este programa pueda localizar Myanmar en un mapa y que todavía menos piense en su suerte. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre la opinión de los ciudadanos americanos en relación con una intervención militar en Cuba. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, más de la mitad de los ciudadanos de Estados Unidos se opone al uso de la fuerza militar para un cambio de régimen en Cuba. Segundo, la encuesta se ha realizado después de que Trump afirmara que creía que tendría el honor de tomar el control de Cuba con su administración ejerciendo presión sobre sobre La Habana mediante un bloqueo del combustible. Tercero, en el mismo acto, Trump no descartó la posibilidad de una acción militar afirmando, creo que puedo hacer lo que quiera con Cuba. Cuarto, el presidente de los Estados Unidos insistió al respecto, ya sea liberarla o tomarla, creo que puedo hacer lo que quiera con ella. Si quieren saber la verdad, ahora son una nación muy debilitada. Quinto, tras las afirmaciones formuladas por Donald Trump en el sentido de que podía tomar Cuba, The Economist, YouGov, realizó una encuesta en relación con el tema. Sexto, en la encuesta, el 53% de los encuestados en Estados Unidos afirmó que se opone de cualquier manera al uso de la fuerza militar para un cambio de régimen en Cuba. Séptimo, solo el 23% de los encuestados, es decir, menos de la cuarta parte respondió que apoyaba o de manera total o en cierta medida el uso de la fuerza militar para un cambio de régimen en Cuba. Octavo, finalmente otro 23% no estaba seguro sobre el uso de la fuerza militar. Noveno, el resultado de la encuesta es que menos de la cuarta parte de los ciudadanos americanos es partidario de alguna forma de intervención armada en Cuba y esta encuesta tiene lugar en medio de un contexto muy concreto como es el reducido respaldo de los ciudadanos americanos hacia la guerra de Irán, que está siendo especialmente criticada en el seno del movimiento MAGA como una traición a las promesas electorales de Donald Trump. Y décimo, el margen de error de la mencionada encuesta es de un máximo de 3,3 puntos porcentuales. guste o no guste la situación de cuba plantea hechos objetivos que resultan molestos para ambas partes en conflicto el primero es la existencia de una dictadura en cuba en el contexto del continente americano aunque lamentablemente la mayor parte de la historia de hispanoamérica haya sido la de una sucesión de dictaduras durante los últimos 200 años el segundo es que esa dictadura se ha mantenido durante durante cerca de siete décadas, a diferencia de otras dictaduras hispanoamericanas que han desaparecido antes y han sido sustituidas por mayor o menor tiempo por regímenes de democracia formal. El tercero es que la situación penosa de Cuba no se debe solo al régimen ni solo a las sanciones contra el régimen, sino a una combinación de ambas circunstancias. Esa realidad resulta evidente del hecho de que el régimen por sí solo puede sobrevivir, aunque nunca alcanzando unas cotas concretas de bienestar por un lado y por otro de la insistencia en aumentar las sanciones, lo que revela que los que las defienden creen que el régimen jamás caerá a pesar de sus carencias si no es empujado de manera contundente. La desgracia de la población cubana procede, por lo tanto, de ambas circunstancias sumadas, y no solo de una de ellas. El cuarto es el fracaso escandaloso del régimen de sanciones económicas impulsado por Estados Unidos durante casi siete décadas. La prueba más evidente de esa afirmación es que el régimen cubano ha seguido en pie incluso a través de periodos durísimos y pegado a las costas de los Estados Unidos. Si el régimen de sanción hubiera sido eficaz hace décadas, que Cuba se habría visto libre del actual régimen político. El quinto es que el régimen de sanciones solo ha servido para causar sufrimientos indecibles al pueblo cubano durante décadas. No ha provocado la caída del régimen político, no ha llevado a la población a sublevarse en masa y no ha causado una revolución interna. solo ha traído en términos objetivos e indiscutibles miseria, dolor y muerte, aparte de causar una inmigración masiva. El sexto es que, salvo en sectores concretos de la inmigración y en periodos electorales específicos, el tema de Cuba no presenta el menor interés para la mayoría de los ciudadanos americanos. Solo la acción de lobbies decididos e incansables ha permitido que el tema Cuba no haya de desaparecido de manera total de la agenda de legisladores y políticos de Estados Unidos. Y el séptimo es que la política actual de Donald Trump no permite apuntar, pese a sus afirmaciones, a una seguridad sobre el futuro del tema, sino más bien hacia un panorama indefinido en virtud de otras decisiones discutibles. Donald Trump llegó a la presidencia de los Estados Unidos por segunda vez sobre la base de un conjunto de promesas electorales que iban de una mejora clara y rápida de la economía a poner fin a la guerra de Ucrania y no iniciar nuevas guerras en las que se viera involucrado Estados Unidos. Incluso durante su primer año de mandato intentó vender que era el presidente de la paz y que estaba poniendo fin a distintos conflictos armados en el globo. La realidad ha sido muy distinta. No ha concluido la guerra de Ucrania. Ha manifestado su deseo de controlar de nuevo el canal de Panamá. Ha afirmado que iba a apoderarse de Groenlandia. Ha comenzado ataques en el Caribe contra embarcaciones en aguas no territoriales con el argumento de que transportaban droga. Ha respaldado la matanza y ocupación de Gaza por las fuerzas de Israel. Y en un trágico corolario, de nuevo dejándose arrastrar por lobbies sionistas, ha decidido atacar a Irán en contra de las advertencias claras del Pentágono y de la comunidad de inteligencia. En medio de esas acciones, tan opuestas a sus promesas electorales, el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro despertó la ilusión de que se produciría un cambio de régimen en Venezuela y, por supuesto, en Cuba. Sin embargo, la realidad no se ha mostrado tan risueña. En Venezuela, el chavismo permanece en el poder. Trump ha restablecido las relaciones diplomáticas con los chavistas, ha declarado como presidente legislativo¿Qué posibilidades tiene Cuba de ver el final de su régimen? Depende de varios factores. En primer lugar, la economía de Estados Unidos no ha mejorado y puede empeorar para la mayoría de la población a consecuencia de la pandemia. de la guerra de Irán, poniendo en peligro la mayoría republicana en el Congreso y en el Senado en las elecciones de Midterm. La intervención en Cuba sería prácticamente imposible tras perder el partido republicano las elecciones de Midterm, e intervenir ahora mismo en Cuba podría convertir la posición de Donald Trump en todavía más frágil. En segundo lugar, la guerra de Irán ha creado alarma entre el pueblo americano, que ya se ha manifestado muy en De las intervenciones armadas en el Caribe, más del 60% en contra, o de la guerra de Irán con más del 60% en contra también. Una nueva intervención armada podría ser aplaudida por los exiliados, pero repudiada por la mayoría del pueblo americano. En tercer lugar, ni la mayoría del pueblo americano ni el propio Donald Trump otorgan un papel de relevancia a Cuba en la política exterior de Estados Unidos, por lo que una intervención no vendrá jamás determinada por el bien del pueblo cubano, sino por intereses de la política personal del inquilino de la Casa Blanca. Si la dictadura cubana logra mantenerse hasta las elecciones de midterm, aunque eso implique realizar algunas concesiones, puede darse por casi seguro que habrá sobrevivido esta crisis como ha sobrevivido otras en el pasado, incluido el periodo dificilísimo conocido como especial que vino tras la caída de la Unión Soviética. Si la dictadura cubana logra llegar a un acuerdo con Donald Trump en términos sólo económicos y semejante al que Trump ha suscrito, con la dictadura chavista de Venezuela, también sobrevivirá, aunque sea siquiera por un tiempo. Si la guerra de Irán se prolonga, la idea de una intervención en Cuba cada vez se alejará más por el cansancio del pueblo americano y especialmente del movimiento maga hacia nuevas guerras y acciones militares. Solo habrá, por lo tanto, una intervención en Cuba si Trump llega a la conclusión de que puede presentarla como un éxito, lo que en el de Venezuela solo ha sido a medias, un éxito que compense siquiera en parte sus repetidos e impopulares errores y fracasos en política exterior. Pero esa posibilidad es altamente improbable. Mientras tanto, solo habrá una víctima segura de las políticas fracasadas del régimen y de la Casa Blanca, impulsadas a uno y otro lado por cubanos de distinta orientación política. Esa víctima que seguirá su sufriendo, pasando hambre y atravesando dolores indecibles por las acciones de unos y de otros, seguirá siendo con toda seguridad el pueblo cubano. Un pueblo cubano por el que más de tres cuartas partes de los ciudadanos americanos no ven razón alguna que justifique una intervención armada. Pero no se dejen llevar por el desánimo o la frustración, y es que a pesar de que los poderosos muchas veces parecen gigantes, es solo porque se les contempla de rodillas y ya va siendo hora de ponerse en pie. Mientras tanto, en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial, la deuda pública española ha aumentado en más de 7 millones de euros. Y antes de que acabe el día, los ciudadanos americanos habrán visto cómo les quitaban mil millones de dólares para gastarlos en la guerra de Irán. Mil millones de dólares que no irán ni a su salud, ni a su educación, ni a sus infraestructuras, ni a sus pensiones, sino a satisfacer las ambiciones imperiales del Estado de Israel. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches. Les
SPEAKER_02ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.