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La Voz de César Vidal
Editorial: La democracia de Estados Unidos pierde calidad - 26/03/26
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En este editorial, César Vidal reflexiona sobre el significado real de la democracia a partir del histórico discurso de Abraham Lincoln en Gettysburg, recordando que el verdadero sistema democrático es aquel basado en el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, más allá de elecciones formales o estructuras institucionales.
A partir de esta premisa, analiza el informe Democracy Report 2026 del V-Dem Institute, que concluye que Estados Unidos ha dejado de ser una democracia liberal para convertirse en una democracia meramente electoral, retrocediendo a niveles propios de hace más de 60 años.
César Vidal examina las causas de este deterioro democrático, señalando la concentración de poder en la figura del presidente Donald Trump, el debilitamiento del sistema de contrapesos (Congreso y Poder Judicial), la politización de la administración, las presiones sobre la libertad de prensa y el uso de medidas coercitivas contra la disidencia.
El editorial también subraya factores estructurales ignorados por el informe, como la erosión progresiva del sistema desde las administraciones de Bush, Obama y Biden, el aumento del control estatal sobre los ciudadanos y las dudas sobre la integridad electoral tras los comicios de 2020.
Además, César Vidal denuncia el papel determinante de los grandes lobbies —Big Pharma, complejo militar-industrial, Silicon Valley y especialmente los lobbies sionistas— en la política estadounidense, influyendo en decisiones clave como las guerras en Oriente Medio, incluida la actual crisis con Irán.
Finalmente, el programa plantea el dilema al que se enfrenta el pueblo estadounidense: aceptar la desaparición progresiva de la democracia o reaccionar para restaurar un sistema verdaderamente representativo, advirtiendo del impacto económico y político de estas decisiones, desde el aumento de la deuda hasta el coste de las guerras exteriores.
Saludo Desde El Exilio
UNKNOWNGracias.
SPEAKER_01La Voz, con César Vidal, desde el exilio.
Gettysburg Y La Democracia Real
V-Dem Y El Gran Retroceso
Las Causas Que Se Ocultan
Dos Caminos Y Cierre Polémico
SPEAKER_00Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y sobre todo muy bienvenidos a esta nueva singladura de La Voz. Soy César Vidal, hoy es el jueves 26 de marzo de 2026 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico y, como siempre, lo hago desde el éxito. Corría el año 1863 y, más concretamente, el día 10 19 de noviembre, cuando se dio cita en la ciudad de Gettysburg, Pensilvania, una serie de personas para honrar a los caídos en la batalla que se había librado en ese lugar cuatro meses y medio antes. El discurso principal iba a correr cargo de Edward Everett, un reconocido diplomático y académico al que se consideraba el mejor orador de la época. Sin embargo, a Aquel discurso se vio opacado por otro de tan solo un par de minutos y menos de 300 palabras pronunciado por el presidente Abraham Lincoln. Entre las razones para esa circunstancia hay que señalar que Lincoln, al final de su discurso, definía la democracia con estas palabras. We here highly resolve that these dead shall not have died in vain que esta nación bajo Dios tendrá un nuevo nacimiento de libertad, y que el gobierno de la gente, por la gente, por la gente, no morirá de la tierra. Lo que podría traducirse como«aquí decidimos firmemente que estos muertos no habrán muerto en vano, que esta nación bajo Dios tendrá un nuevo nacimiento de libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no perecerá de la tierra». En contra de otras afirmaciones, Lincoln acababa de dar una definición de lo que es la democracia que resulta muy difícil de discutir. La democracia no es la forma de celebrar las elecciones, o la manera en que se articulan las circunscripciones electorales, o el hecho de que se vote cada cierto tiempo. La democracia real es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, una definición, por cierto, que sería recogida en el artículo segundo de la Constitución de la V República Francesa. Cuando ese gobierno no procede del pueblo, no es ejercido por el pueblo y no se dirige a proteger los intereses En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre el carácter declinante de la democracia de Estados Unidos. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, el informe conocido como Democracy Report 2026, elaborado por el VDEM Institute de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, sostiene que Estados Unidos ha dejado de ser una democracia liberal por primera vez en las últimas décadas. Segundo, según el citado informe, Estados Unidos habría pasado a ser solo una democracia electoral a secas, lo que supondría una clara involución en el escenario mundial. Tercero, por primera vez en 60 años, según el citado informe, Estados Unidos habría perdido su estatus de democracia liberal. Cuarto, el estudio del Instituto Sueco VDM alerta de la velocidad y agresividad del desmantelamiento institucional sin precedentes en la historia moderna. Quinto, el organismo que ha elaborado el estudio utiliza para sus investigaciones más de 450 indicadores y la colaboración de más de 4.000 expertos locales en 200 dos países. Sexto, el equipo que lo ha dirigido está formado por Marina Knorr y el profesor Staffan Lindbergh, junto con Anna Goodgad, David Allman y Tiago Fernández. Séptimo, según los autores del documento, la velocidad con la que la democracia americana está siendo desmantelada actualmente carece de precedentes en la historia contemporánea. Octavo, la certificación de que Estados Unidos ha dejado de ser una democracia liberal situaría a la nación al nivel en el que se encontraba en 1965, año en que se considera que Estados Unidos inició su transición hacia una verdadera democracia contemporánea gracias a hitos como el fin de la segregación racial y la ley del derecho al voto. Noveno, entre las razones por las que Estados Unidos ha retrocedido en su calidad democrática se encontraría en primer lugar la acumulación del poder ejecutivo y la concentración de poder en torno al presidente Donald Trump en un proceso que superaría al que se ha producido en países como India o Turquía. Décimo, en segundo lugar se hallaría el debilitamiento del célebre sistema de frenos y contrapesos conocido como Checks and Balance al que se ha llegado según el informe gracias a las limitaciones del Congreso que ha cedido poderes al poder ejecutivo en materia legislativa, fiscal y de vigilancia. Según señala también el informe, el Congreso, controlado por los republicanos, parece haber abdicado de su papel constitucional en favor de la rama ejecutiva. En tercer lugar, se encontraría el desprecio de la Casa Blanca hacia el Poder Judicial. Así, se detecta un descenso constante en el cumplimiento de las sentencias judiciales y una retórica agresiva dirigida contra los jueces de distrito y del Tribunal Supremo, lo que va unido a una avalancha de órdenes ejecutivas que permiten al presidente esquivar los límites judiciales. Décimo tercero. En cuarto lugar, el informe señala toda una estrategia dirigida contra la libertad de expresión que pasa por los insultos directos a periodistas, algunos de los cuales se les ha restringido el acceso a la Casa Blanca, así como por las demandas legales lanzadas contra medios de comunicación como el New York Times o el Wall Street Journal. Décimo cuarto, el informe señala igualmente las amenazas repetidas del uso de la fuerza militar contra manifestantes, así como la detención masiva de personas en campañas de deportación de inmigrantes. Décimo quinto, otro de los síntomas inquietantes del deterioro de la democracia americana se percibiría en la utilización de una retórica religiosa que atentaría contra la separación de Iglesia y Estado. Décimo sexto, a lo anterior se sumaría un debilitamiento del sistema democrático relacionado con la politización de la administración pública, donde en departamentos clave como defensa, justicia y seguridad nacional se ha sustituido a profesionales por personajes cuya principal característica es la lealtad personal hacia el presidente. Y décimo séptimo, los autores del informe resaltan que Estados Unidos sigue siendo una democracia electoral porque los componentes puramente electorales, como el derecho al voto o la limpieza de las elecciones de 2024, se mantuvieron inalterados con respecto al pasado. Sin embargo, los elementos más propios de una democracia liberal, como los citados, han sufrido un daño que convierte al país en un régimen donde, aunque se vote, el poder se ejerce carente de los límites institucionales necesarios. El reciente informe con conocido como Democracy Report 2020. Six, es decir, Informes sobre la Democracia del año 2026, califica a Estados Unidos como una nación que retrocede en calidad democrática y que por tanto se encuentra en una situación nada envidiable. A decir verdad, Estados Unidos habría retrocedido más de 60 años colocándose a la altura de una época en que su carácter democrático tenía más de formal que de real. El informe es bastante ajustado a la realidad en aspectos como como la creciente desaparición de la profesionalidad en la administración sustituida por el partidismo, en la reducción del papel del legislativo y de la judicatura en la separación de poderes y en el control del Ejecutivo, la disminución de la libertad de prensa y un marcado desprecio hacia la legalidad procedente del gobierno. Sin embargo, el informe pasa por alto otras dos circunstancias de enorme relevancia. La primera es que la erosión del sistema democrático no empezó ni mucho menos con Donald Trump, sino que se incrementó enormemente con las normas especiales emanadas de la administración Bush, como la Patriot Act, y continuó degradándose durante las administraciones de Obama y Biden, en que el control de los ciudadanos se fue reforzando apelando a la seguridad nacional, a la crisis del coronavirus y al apoyo de determinados señores de las redes y de los medios de comunicación. El que las elecciones de 2020 pudieran ser cuestionadas con indicios más que notables de fraude, y el que el mismo tema sea censurado una y otra vez todavía en la actualidad, indica la existencia de heridas en el sistema que muchos no quieren ni escuchar, ni ver, ni curar. A lo anterior se suma otro aspecto que no se desea abordar y que, sin embargo, pudre la cohesión del sistema democrático, y es la existencia de lobbies extraordinariamente poderosos que marcan la política de las distintas administraciones. La Big Pharma, el complejo militar industrial, los magnates de Silicon Valley y, de manera muy especial, los lobbies sionistas, deciden en no poca medida la política interior y exterior de los Estados Unidos, mucho más de lo que lo puede hacer el pueblo americano y en no pocas ocasiones en contra de sus intereses. Son estos grupos de presión los que deciden guerras como la actual en Irán o las pasa de Afganistán, Irak, Libia o Siria, guerras que van en contra del interés nacional pero que favorecen las ganancias de los fabricantes de armas o las ambiciones imperiales del Estado de Israel. Resulta absurdo y ciego no ver que tan solo la AIPAC, uno de los grandes lobbies sionistas, ha financiado la campaña del 100% de los senadores que ahora mismo están en el Senado y más del 90% de los miembros de la Cámara de representantes. En otras palabras, el deterioro del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, puede estar acentuándose con Donald Trump, pero ni de lejos comenzó con él, tratándose de un proceso que se ha prolongado durante décadas. A día de hoy, y en un año en que Estados Unidos va a celebrar el 250 aniversario de su creación, el pueblo americano solo tiene dos caminos, o bien aceptar pasivamente que los restos de democracia vayan desapareciendo, como ha sucedido en las últimas décadas, hasta que al final no quede ninguno y el sistema sea el dócil juguete de oligarquías desprovistas de moral, o bien trabajar para revertir esa situación y que realmente, como señaló Lincoln, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no perezca del azar de la tierra. Pero no se dejen llevar por el desánimo o la frustración, y es que a pesar de de que los poderosos muchas veces parecen gigantes es solo porque se les contempla de rodillas y ya va siendo hora de ponerse en pie. Mientras tanto, en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial, la deuda pública española ha aumentado en cerca de 7 millones de euros y cuando concluya el día de hoy, a los ciudadanos americanos nos habrán robado otros mil millones de dólares que en vez de ir a nuestra educación, nuestra sanidad, nuestras infraestructuras o nuestras pensiones habrán ido a parar a sostener las ambiciones imperiales del Estado de Israel en la guerra de Irán. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches. Les ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.
SPEAKER_02Sección patrocinada mediante crowdfunding con el siguiente mensaje. Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.