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La Voz de César Vidal
Editorial: Hacia una indispensable política de neutralidad - 07/04/26
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En su editorial del 7 de abril de 2026, César Vidal analiza el abandono histórico de la política de neutralidad defendida por George Washington y sus consecuencias en el mundo actual. Partiendo del discurso de despedida del primer presidente de Estados Unidos, se explica cómo evitar alianzas militares permanentes y mantener relaciones equilibradas con todas las naciones fue clave para la estabilidad y prosperidad estadounidense durante más de un siglo.
El programa examina la reciente escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como el papel de las monarquías del Golfo, que han perdido su condición de neutralidad al albergar bases militares estadounidenses. Se detalla el marco jurídico internacional de la neutralidad (Convenciones de La Haya de 1907) y cómo su vulneración convierte a estos países en actores indirectos del conflicto, exponiéndolos a represalias.
César Vidal advierte de que las alianzas militares —como la OTAN— arrastran a las naciones a guerras contrarias a sus intereses, señalando paralelismos históricos y criticando el papel del complejo militar-industrial. También aborda el impacto económico de estos conflictos, especialmente sobre el gasto público en Estados Unidos.
Finalmente, el editorial plantea una salida clara: recuperar la neutralidad, evitar bases extranjeras y priorizar relaciones internacionales basadas en el comercio y el beneficio mutuo. Solo así, concluye, podrá evitarse un escenario global marcado por guerras cada vez más amplias y destructivas.
Welcome From Exile
UNKNOWNGracias.
SPEAKER_02La Voz, con César Vidal, desde el exilio.
Washington’s Foreign Policy Warning
Israel US Strikes And Retaliation
What Neutrality Law Requires
Gulf Bases And Co Belligerency
How Alliances Bankrupt Democracies
Neutrality As The Peace Strategy
Closing Numbers And Benediction
SPEAKER_00Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y sobre todo muy bienvenidos a esta nueva singladura de la voz. Soy César Vidal, hoy es el martes 7 de abril de 2026 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico y, como siempre, lo hago desde el exilio. Con el año 1796 y más concretamente el día 17 de septiembre, cuando George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, pronunció su discurso de despedida. En el mismo, una pieza verdaderamente extraordinaria, Washington no solo dejó perfilada lo que debería ser la política interna de los Estados Unidos, sino también su obligada política internacional, afirmando,«In the execution of such a plan, nothing is more essential than that permanent and It is a slave to its animosity or to its affection, either of which is sufficient to lead it astray from its duty and its interest. It is our true policy to steer clear of permanent alliance with any portion of the foreign world. lo que podría traducirse como«en la ejecución de tal plan nada es más esencial que excluir las antipatías permanentes y arraigadas hacia determinadas naciones y los apegos apasionados hacia otras, y que en su lugar se cultiven sentimientos justos y amistosos hacia todas. La nación que se entrega a un odio habitual o a un afecto habitual hacia otra es, en buena medida, esclava». Es esclava de su animosidad o de su afecto, cualquiera de los cuales basta para desviarla de su deber y de su interés. Nuestra verdadera política consiste en mantenernos al margen de alianzas permanentes con cualquier parte del mundo extranjero. Para Washington, la política exterior americana tenía que discurrir sobre la base de dos líneas esenciales. La primera era evitar la simpatía y la antipatía hacia otras naciones. naciones, buscando por el contrario tener sentimientos justos y de amistad hacia todas. La segunda era no enredarse en alianzas permanentes, especialmente de carácter militar. Durante siglo y medio, Estados Unidos siguió de manera celosa esos patrones de política exterior para beneficio propio. Fue precisamente tras abandonarlos cuando se multiplicaron sus desgracias, y con ellas las de buena parte del mundo habitado. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre la política de neutralidad que beneficiaría a la mayoría de las naciones en el mundo. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, el 28 de febrero del presente año, Estados Unidos e Israel lanzaron conjuntamente una campaña militar contra Irán marcada por la ilegalidad, y dos días antes de que tuvieran que reanudar las conversaciones que se mantenían con esta nación de Medio Oriente. Segundo, en respuesta al ataque y en apenas unas horas, drones y misiles iraníes cayeron sobre Manaba, Abu Dhabi, Riyadh e instalaciones sobre todo en Kuwait y Qatar. Tercero, la razón del ataque iraní es que estos países albergan las bases militares desde las que las fuerzas americanas están llevando a cabo en buena medida los ataques ataques ilegales contra Irán. Cuarto, las monarquías islámicas del Golfo solicitaron moderación, pero jurídicamente hablando se encuentran desprotegidas por la ausencia del derecho de neutralidad. Quinto, el derecho de neutralidad quedó codificado en los convenios de la Haya de 1907. Sexto, el derecho de neutralidad se sustenta sobre tres bases, el deber de abstención, el deber de prevención y el deber de imparcialidad. Séptimo, en otras palabras, un Estado neutral no debe contribuir a las hostilidades, debe impedir que los beligerantes utilicen su territorio con fines militares y, sea cual sea el trato que conceda a un beligerante, tiene que concederlo a todos por igual. Octavo, así el artículo primero de la Convención V establece que el territorio neutral es inviolable y el artículo segundo prohíbe el movimiento de tropas beligerantes o convoyes de material de guerra a través de un territorio neutral. Noveno, las obligaciones del neutral son muy estrictas hasta el punto de que incluso conceder instalaciones militares idénticas a ambos beligerantes constituiría una violación, ya que la concepción moderna de la neutralidad establecida ya a principios del siglo XX exige la abstención de cualquier cooperación activa o pasiva con los beligerantes en sus operaciones militares. Décimo, desde la perspectiva del derecho internacional, las monarquías islámicas del Golfo están incurriendo en una violación generalizada y sistemática del principio de neutralidad, ya que Bahrein alberga la quinta flota de los Estados Unidos y el mando central de las fuerzas navales. Qatar alberga la base aérea de Al-Huday la mayor instalación de Estados Unidos en Oriente Medio, el centro desde el que se han lanzado salidas en prácticamente todas las operaciones de Estados Unidos en la región desde el año 2001, así como el Camp Arifjab de Kuwait, que funciona como zona de operaciones avanzada para las fuerzas terrestres americanas. Un décimo. Por el contrario, los clásicos estados neutrales europeos, Austria, Finlandia, Suecia y Suiza, han entendido históricamente que la neutralidad permanente exige abstenerse de alianzas militares e impedir el establecimiento de bases extranjeras en su suelo, precisamente porque esas circunstancias convierten en totalmente increíble la neutralidad en tiempo de guerra. Duodécimo, las monarquías islámicas del Golfo han seguido exactamente la estrategia opuesta y durante décadas se han integrado tan profundamente en el entramado bélico americano que sólo podían esperar verse implicadas en la guerra aún en contra de su voluntad décimo tercero así la situación de las monarquías islámicas del golfo es semejante a la de la italia fascista hacia alemania en 1939 cuando estalló la segunda guerra mundial aunque italia no entrar en esos momentos en la guerra había tomado partido en favor de hitler y había abandonado sus deberes de imparcialidad y no asistencia, aunque se abstuviera directamente de participar en los combates. Décimo cuarto. También Estados Unidos ocupó precisamente esa posición entre 1939 y 1941. No entró directamente en la Segunda Guerra Mundial, pero suministró destructores a Gran Bretaña, ocupó Groenlandia e Islandia y finalmente escoltaba la flota aliada a a través del Atlántico. Décimo quinto, esa posición implica en términos de derecho internacional la pérdida de las protecciones que la neutralidad otorga de otro modo, sobre todo el derecho a la inviolabilidad territorial. Décimo sexto, de hecho, la posición de las monarquías islámicas del Golfo es similar a la de Panamá durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la nación centroamericana arrendó su territorio a Estados Unidos para operaciones militares militares, contribuyendo así de manera efectiva al esfuerzo bélico de los aliados. El arrendamiento voluntario de territorio para la realización de preparativos militares y el tránsito de tropas constituía una violación del deber neutral de prevención que expuso el territorio panameño a la acción beligerante de la parte agraviada. 17. Al albergar bases desde las que Estados Unidos lanza ataques contra Irán, estas monarquías han cruzado lo que el derecho internacional reconoce como el umbral hacia la co-beligerancia. De hecho, el deber de imparcialidad codificado en la decimotercera Convención de la Haya exige que cualquier concesión otorgada a un beligerante, como el acceso a puertos, espacio aéreo o instalaciones, tenga que extenderse en igualdad de condiciones a todos los beligerantes, algo que los Estados del Golfo manifiestamente no han hecho ni van a hacer. Décimo octavo, de esta manera las monarquías islámicas del Golfo no pueden invocar el derecho de neutralidad porque han violado sus requisitos fundamentales al acoger a fuerzas beligerantes, al proporcionar infraestructura logística para operaciones de combate y al mantener alianzas militares incompatibles con la abstención, la prevención y la imparcialidad. Décimo noveno, resulta obvio que los acuerdos militares con una gran potencia eliminan la opción de la neutralidad mucho antes de que de inicio una guerra y vigésimo así las monarquías islámicas del golfo que nunca eligieron la neutralidad ahora que la necesitan no pueden ya obtenerla y se ven inmersas en una guerra que no es suya y que además resulta directamente contraria a sus intereses. El discurso de despedida de George Washington es una de las piezas políticas más lúcidas, sensatas y prácticas de toda la historia de los Estados Unidos. En relación con la política exterior, Washington dejó de manifiesto que Estados Unidos no debía dejarse llevar por simpatías y sobre todo tenía que evitar una política de alianzas militares permanentes. Por el contrario, la política americana tenía que venir caracterizada por las buenas relaciones con todas las naciones, especialmente en lo que al comercio se refería. Los patrones marcados por George Washington fueron los seguidos por Estados Unidos durante el primer siglo y medio de su historia, y lo hicieron además muy en favor suyo. Estados Unidos se vio libre de en con una u otra nación por simpatías o antipatías históricas y, por encima de todo, no entró en alianzas militares permanentes. Abandonar esa sensata política ha sido fuente de incontables desgracias para Estados Unidos, que lo han arrastrado a distintas guerras de las que ha salido derrotado con enormes perjuicios para sus ciudadanos. Si Vietnam se saldó con una derrota militar, con el final del dólar como moneda respaldada por el oro, y con la imposibilidad de contar con un sistema sanitario para el conjunto de la población, las guerras sucesivas de Irak, Afganistán, Siria, Libia, Somalia o Irán ahora se han llevado a cabo única y exclusivamente en beneficio del complejo militar industrial y o del Estado de Israel y a costa de la sanidad, de la educación, de las pensiones y de las infraestructuras que benefician al conjunto de los ciudadanos americanos. Como reconocía hace apenas unos días el propio presidente Trump, la guerra de Irán puede llevar a Estados Unidos a no poder costear los sistemas sanitarios del Medicaid y del Medicare. Pero el abandono de la política expresada por George Washington por parte de sucesivas administraciones de Estados Unidos no solo ha sido una desgracia para esta nación, sino también para todas aquellas que se han uncido a distintas alianzas militares. Si ahora las monarquías islámicas del Golfo sufren las consecuencias directas de tener bases americanas en su territorio y colaborar con una agresión ilegal dictada por Estados Unidos e Israel, ese mismo panorama se extiende de las naciones de la OTAN arrastradas a respaldar la dictadura de Zelensky en Ucrania o la agresión contra Irán. En caso de cualquier conflicto generalizado, todas y cada una de esas naciones se verían sometidas al peligro directo de ataques externos por razones totalmente contrarias a sus intereses. Ese peligro se ha ido extendiendo además en los últimos años al renunciar a su neutralidad histórica naciones como Finlandia y Suecia, y al pretenderse que naciones de Hispanoamérica como Colombia o Argentina acaben siendo parte de la OTAN. La única salida a esa desastrosa situación es doble. Por parte de los Estados Unidos, seguir las recomendaciones de George Washington, evitando que la simpatía o la antipatía hacia una nación determine su política internacional, algo que, por ejemplo, sucede de manera innegable con el Estado de Israel. Y, sobre todo, todo, añadiendo a esto el hecho de dejar de formar parte de cualquier alianza militar permanente. Por parte del resto del mundo, saliendo de cualquier alianza militar y adoptando un estatus de neutralidad que salve a esa nación de la participación en guerras ni deseadas ni deseables. Que una nación como Argentina, como Colombia, como el Perú, pueda verse arrastrada a una incluso en su enorme tragedia, totalmente ridículo. Si el mundo desea vivir en paz, no lo conseguirá mediante el aumento de unas alianzas militares que históricamente siempre desembocan en guerras terribles, sino optando por una política de neutralidad en la que las simpatías o las antipatías no determinen la política exterior, en que no haya bases extranjeras en territorio nacional, en que no exista relación alguna con alianzas militares permanentes y en que se lleve a cabo una política de buenas relaciones con todos los países del mundo, fundamentadas sobre todo en las relaciones comerciales y el beneficio mutuo. Cuando se pierde de vista algo tan elemental y tan probado históricamente, el resultado es que de repente una mañana las bombas comienzan a caer sobre las naciones que alojaron bases extranjeras en su territorio, justo lo que ahora mismo está sucediendo con las monarquías islámicas del Golfo. Pero no se dejen llevar por el desánimo o la frustración. Y es que a pesar de que los poderosos muchas veces parecen gigantes, es solo porque se les contempla de rodillas y ya va siendo hora de ponerse en pie. Mientras tanto, en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial, la deuda pública española ha aumentado en cerca de 7 millones de euros y antes de que acabe el día, Estados Unidos habrá gastado más de mil millones de dólares en la guerra de Irán. Mil millones de dólares que les son hurtados a los ciudadanos americanos en cuestiones tan esenciales como la educación, la sanidad, las pensiones o las infraestructuras. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches. Les ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.
SPEAKER_01Sección patrocinada mediante crowdfunding con el siguiente mensaje. Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.