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La Voz de César Vidal
Editorial: Cómo se decidió ir a la guerra contra Irán - 09/04/26
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En su editorial del 9 de abril de 2026, César Vidal analiza en profundidad el origen real de la guerra entre Estados Unidos e Irán, desvelando las presiones ejercidas por Benjamín Netanyahu sobre la administración de Donald Trump para impulsar el conflicto.
El programa expone cómo, según informaciones procedentes de la propia Casa Blanca, Israel presentó un plan de ataque basado en supuestos irreales —incluido un cambio de régimen en Irán— que fue calificado de “ridículo” por los servicios de inteligencia estadounidenses. A pesar de las advertencias del vicepresidente J.D. Vance, del director de la CIA John Ratcliffe y del alto mando militar, Donald Trump terminó aprobando la operación militar, ignorando los riesgos estratégicos, económicos y geopolíticos.
César Vidal explica las profundas divisiones internas dentro del gobierno estadounidense, el peligro de una escalada bélica en Oriente Medio, el impacto potencial en el suministro energético mundial y el enorme coste económico para los ciudadanos americanos, que ya supera los mil millones de dólares diarios.
Además, el editorial sostiene que esta guerra no responde a los intereses de Estados Unidos, sino a la influencia del Estado de Israel y los lobbies sionistas sobre la política exterior norteamericana, planteando incluso la necesidad de una “independencia” de Washington respecto a dicha influencia.
Un análisis imprescindible sobre geopolítica, poder, guerra y las consecuencias globales de un conflicto que puede marcar el futuro del orden internacional.
Bienvenida Y Advertencia Histórica
UNKNOWNGracias.
SPEAKER_02La Voz, con César Vidal, desde el exilio.
La Presentación Secreta De Netanyahu
Inteligencia De EEUU Pincha El Plan
Munición, Ormuz Y La Pregunta Clave
Gabinete Dividido Y Presión Política
La Orden Final: Epic Fury
Tesis Central Y Coste Para Occidente
Cierre Y Mensaje De Patrocinio
SPEAKER_01Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y sobre todo muy bienvenidos a esta nueva singladura de La Voz. Soy César Vidal, hoy es el jueves 9 de abril de 2026 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico y, como siempre, lo hago desde el éxito. Corría el año 28 d.C. cuando un rabino judío enseñaba a sus discípulos y les propuso la siguiente comparación. Lo que podría traducirse como, o qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede enfrentarse con 10.000 al que viene contra él con 20.000. Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía a una embajada y le pide condiciones de paz. La referencia del rabino estaba llena de sabiduría y repleta de sagacidad. Ningún gobernante medianamente sensato entra en una guerra sin calibrar los medios de los que dispone y aquellos con los que cuenta su adversario. Primero tiene que reflexionar para ver si la campaña puede acabar en triunfo o desastre precisamente por las potencialidades de su enemigo, y caso de descubrir que es así, lo que tiene que hacer es intentar evitar el conflicto de forma diplomática. Esa es la conducta que tiene que seguir un gobernante sensato. Por cierto, el rabino en cuestión se llamaba Jesús de Nazaret. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre la manera en que la Casa Blanca decidió atacar a Irán. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, Jonathan Swan y Maggie Aberman, ambos corresponsales en la Casa Blanca de The Times, son los coautores del próximo libro Regime Change Inside the Imperial Presidency of Donald Trump. Es decir, cambio de régimen dentro de la presidencia imperial de Donald Trump. En el citado libro se describe de manera detallada cómo se tomó la decisión de atacar a Irán. Segundo, poco antes de las 11 de la mañana del 11 de febrero llegó a la Casa Blanca Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, que llevaba presionando para que Estados Unidos desencadenara un gran ataque contra Irán. Tercero, Netanyahu había acudido a la Casa Blanca para dar una presentación de altos secretos sobre Irán destinada al presidente Trump y a su equipo en la sala de situación de la Casa Blanca. Cuarto, en la reunión estuvieron presentes Donald Trump, Netanyahu, David Barnea, director del Mossad, Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Guerra Pete Hesed, el general Dan Cain, jefe del Alto Estado Mayor Conjunto, John Ratcliffe, director de la CIA, Jared Kushner, yerno del presidente y Steve Whitcomb enviado especial de Donald Trump. Quinto, la reunión se mantuvo deliberadamente reducida para evitar filtraciones, no sabiendo otros altos cargos del gabinete que se celebraba y estando ausente el vicepresidente Giri Vance que se encontraba en Arcevallar. Sexto, en la sala de situación, el 11 de febrero, Netanyahu presionó enormemente señalando que Irán estaba maduro para un convicción de que una misión conjunta de Estados Unidos e Israel podría acabar totalmente con la República Islámica de Irán. 7. Los israelíes le mostraron a Trump un breve vídeo que incluía un montaje de posibles nuevos dirigentes que podrían tomar el control de Irán si caía el gobierno. Entre ellos aparecía Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último Shah de Irán. 8. Según Netanyahu y su equipo, el programa de misiles balísticos de Irán podría ser destruido en unas pocas semanas. El régimen quedaría tan debilitado que no podría bloquear el estrecho de Hormuz. y la probabilidad de que Irán asestara golpes contra los intereses americanos en los países vecinos era mínima. Noveno, el Mossad añadió además que las protestas callejeras dentro de Irán volverían a comenzar ya que el propio Mossad ayudaba a fomentar los disturbios y las rebeliones. Una intensa campaña de bombardeos podría crear las condiciones para que la oposición iraní derrocara al régimen. Los israelíes también plantearon la pos 10. Tras escuchar a Netanyahu, Trump afirmó, me parece bien. Los asesores del presidente captaron que Trump había quedado profundamente impresionado por la promesa de lo que los servicios militares y de inteligencia de Israel podían hacer. Un décimo, las presentaciones de Netanyahu y la respuesta positiva de Trump en relación con las mismas plantearon una tarea urgente para la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y durante la noche los analistas trabajaron para evaluar la viabilidad de lo que el equipo israelí había comunicado. Adolf Trump. 12. Los resultados del análisis de la inteligencia americana se compartieron al día siguiente, el 12 de febrero, en otra reunión solo para funcionarios americanos en la sala de situación. Antes de que llegara Trump, dos altos funcionarios de inteligencia informaron al círculo más estrecho en torno al presidente. 13. Los funcionarios de inteligencia tenían un profundo conocimiento de las capacidades militares de Estados Unidos y también conocían hacían a la perfección el sistema iraní y a sus protagonistas. Décimo cuarto. De esa manera, los funcionarios americanos de inteligencia desglosaron la presentación que había realizado Netanyahu en cuatro partes. La primera era la decapitación, es decir, matar al presidente iraní. La segunda era paralizar la capacidad de Irán para proyectar su poder y amenazar a sus vecinos. Y la cuarta era un cambio de régimen con la instauración de un dirigente laico que gobernara Irán. 15. Los funcionarios americanos de inteligencia consideraron que los dos primeros objetivos eran alcanzables con la inteligencia y el poder militar de Estados Unidos, pero que la tercera y cuarta partes de la propuesta de Netanyahu, que incluía la posibilidad de que los kurdos lanzaran una invasión terrestre de Irán, no se correspondían con la realidad. décimo sexto. Cuando Trump se unió a la reunión, el director de la CIA, John Ratcliffe, calificó como ridículas las pretensiones de Netanyahu de cambiar el régimen. En ese momento, Marco Rubio intervino diciendo, en otras palabras, es una tontería. A lo que Ratcliffe respondió que, dada la imprevisibilidad de los acontecimientos en cualquier conflicto, el cambio de régimen quizá podría producirse, pero no debía considerarse uno objetivo alcanzable. Décimo séptimo. Varios otros de los presentes intervinieron, incluido el vicepresidente Vance, recién llegado de Azerbaiyán, quien también expresó un fuerte escepticismo sobre la posibilidad de un cambio de régimen. Fue entonces cuando el presidente Trump se dirigió al general Kane preguntándole, General,¿qué opina usted? Décimo octavo. La respuesta del general Kane fue, señor, según mi propia experiencia, este es el procedimiento habitual de los israelíes. Exageran y sus planes no siempre están bien desarrollados. Saben que nos necesitan y por eso insisten tanto. 19. Trump señaló entonces que su decisión sobre si irá a la guerra con Irán o no no dependería de si las partes tercera y cuarta de la presentación de Netanyahu eran posibles. 20. El general Kane compartió con Trump y con otros la alarmante evaluación militar de que una campaña a gran escala contra Irán agotaría drásticamente las reservas de armamento de Estados Unidos, incluidos los misiles interceptores. cuyo suministro se había visto mermado tras años de apoyar a Ucrania y a Israel. El general Kane no veía una vía clara para reponer de manera rápida esas reservas. Vigésimo primero. El general Kane también señaló la enorme dificultad de asegurar el estrecho de Hormuz y los riesgos de que Irán lo bloqueara. Esa posibilidad había sido descartada por Trump partiendo de la base de que el régimen iraní capitularía antes de que se llegara a esa situación y convencido de que iba a ser una guerra muy rápida. Vigésimos segundo. De forma bien reveladora, el general Kane respondía a los argumentos del presidente Trump preguntando constantemente,¿y luego qué? Pero Trump a menudo parecía escuchar solo lo que deseaba oír. Vigésimo tercero. A pesar de todo, el general Kane mantuvo una conducta muy distinta a la de su predecesor, el general Mark A. Miley, que había discutido acaloradamente con Trump durante su primer mandato y consideraba que su función era impedir que el presidente diera pasos peligrosos o imprudentes. 24. La situación empeoró todavía más porque Donald Trump confundía los consejos tácticos del general Kane con los consejos estratégicos y, además, mantenía una postura más cercana a Netanyahu de lo que los antiintervencionistas del equipo de Trump o del movimiento más amplio de America's First querían admitir. 25. Por añadidura, en el segundo mandato, la confianza de Trump en la capacidad del ejército americano no ha dejado de crecer, especialmente envalentonado por la incursión para capturar a Nicolás Maduro del 3 de enero. 26. El gabinete de Trump se mostró dividido. Hesed era el mayor defensor de una campaña militar contra Irán. Rubio no creía que los iraníes aceptaran un acuerdo negociado, pero prefería continuar con una campaña de máxima presión antes que iniciar una guerra a gran escala. A pesar de todo, Rubio no intentó disuadir a Trump de la operación y, una vez iniciado el conflicto armado, expuso la justificación de la administración con una convicción aparentemente plena. 27. Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, tenía inquietudes sobre lo que podría acarrear un nuevo conflicto en el extranjero, pero generalmente no interviene en asuntos militares y creía que era más importante que el presidente escuchar a la opinión de asesores como el general Kane, Ratcliffe o Rubio. 28. Wiles había comentado a sus colegas que le preocupaba que Estados Unidos se viera arrastrado a otra guerra en Oriente Medio. Era consciente de que un ataque contra Irán podía provocar una subida vertiginosa del precio de la gasolina meses antes de las elecciones de Mitterrand. A pesar de todo, al final se sumó a la operación. 29. La persona más preocupada por la guerra y que más hizo por impedirla fue el vicepresidente Vance. De hecho, Cho previamente había descrito una guerra con Irán como una enorme distracción de recursos y como enormemente costosa. El vicepresidente pensaba que una guerra para cambiar el régimen en Irán sería un desastre y prefería que no hubiera ningún ataque, pero intentó orientar la situación hacia una acción más limitada. Trigésimo. Ante sus colegas, Vance advirtió a Trump de que una guerra contra Irán podría provocar el caos en la región y un número incalculable de víctimas. También podría desintegrar la coalición política interna de Trump y sería vista como una traición por muchos votantes que habían creído en la promesa de Trump de que no habría nuevas guerras. Trigésimo primero. Vance será también consciente del alcance del problema de municiones de Estados Unidos. Una guerra contra un régimen con voluntad de supervivencia podría dejar a Estados Unidos en una posición mucho peor para liberar conflictos durante años. 32. Por añadidura, Van sostenía que no se podía evaluar realmente lo que haría Irán en represalia si la supervivencia del régimen estuviera en juego, que la guerra podría derivar fácilmente en direcciones impredecibles y que había pocas posibilidades de construir un Irán pacífico tras la guerra. A lo anterior se unía el riesgo del cierre del Estrecho de Hormuz, cuyas consecuencias internas en Estados Unidos serían muy graves, empezando por el aumento 33. Tucker Carlson había acudido al despacho Oval varias veces durante el año anterior para advertir a Trump de que una guerra con Irán destruiría su presidencia. Un par de semanas antes de que comenzara la guerra, Trump intentó tranquilizarlo por teléfono diciéndole,«Sé que te preocupa, pero todo va a salir bien». Cuando Carlson le preguntó cómo lo sabía, Trump respondió,«Porque siempre es así». 33. 34. Tanto el yerno de Trump, Jared Kushner, como Witkoff, señalaron al presidente que podrían negociar algo con Irán, pero que llevaría meses. De manera bien reveladora, tanto Kushner como Witkoff son judíos sionistas y fueron considerados por los presentes en las negociaciones con Irán como agentes de Israel. 35. El jueves 26 de febrero, alrededor de las 5 de la tarde, se inició una última reunión en la sala de sitios situación. La discusión duró aproximadamente una hora y media y en ella estuvieron presentes el presidente Trump, el vicepresidente Vance, Wiles, Radcliffe, el asesor jurídico de la Casa Blanca, David Warrington, Stephen Chun, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Caroline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, el general Kane y los secretarios Hedgett y Rubio. Del grupo se excluyó a dos funcionarios clave que tendrían que gestionar la mayoría interrupción del suministro en la historia del mercado mundial de petróleo. El secretario del Tesoro, Scott Besant, y el secretario de Energía, Chris Wright. Al igual que también se excluyó a Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional. Trigésimo sexto. Cuando Trump pidió la opinión de los presentes, Vance respondió, sabe que creo que es una mala idea, pero si quiere hacerlo, le apoyaré. Trigésimo séptimo. Radcliffe, director de la CIA, le le dijo al presidente que el cambio de régimen era posible dependiendo de cómo se definiera el término. Si solo nos referimos a matar al dirigente supremo, probablemente podamos hacerlo. El resto de los presentes mostraron su apoyo a Trump. Trigésimo octavo. Más escéptico fue Shun, que expuso que Trump se había presentado a las elecciones oponiéndose a nuevas guerras y que los planes iban en contra de todo lo que la administración había dicho tras la bombardeos contra Irán en junio. Existía el problema de cómo iban a explicar que durante ocho meses hubieran insistido en que las instalaciones nucleares iraníes habían sido totalmente destruidas y ahora iban a lanzar una nueva guerra para destruirlas. Trigésimo noveno. Rubio señaló que si el objetivo era un cambio de régimen o un levantamiento, no deberían hacerlo, pero si se trataba de destruir el programa de misiles de Irán, era un objetivo Y cuadragésimo, el general Kane le dijo a Trump que no necesitaba dar el visto bueno hasta las 4 de la tarde del día siguiente. Al bordo del Air Force One, la tarde siguiente, 22 minutos antes de la fecha límite del general Kane, Trump envió la siguiente orden. Se aprueba la operación Epic Fury. No se abortará. Buena suerte. A medida que avanza la guerra de Irán, se va descubriendo con claridad el origen real del conflicto y de manera más que reveladora se confirma lo que desde el principio se anunció desde los micrófonos de la voz y desde las cámaras de cesarvidal.tv. La guerra de Irán no tiene absolutamente nada que ver con los intereses del pueblo americano, con la seguridad nacional de Estados Unidos o incluso con una ficticia capacidad de Irán para fabricar armas nucleares. La guerra de Irán ha nacido del deseo expreso de Netanyahu de arrastrar a Estados Unidos al conflicto. Para convencer a Trump en ese sentido, Netanyahu llegó incluso a presentar un informe que la propia Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos calificó de ridículo y que el jefe del alto estado mayor dijo que encajaba en la manera en que habitualmente los israelíes tratan a Estados Unidos, mintiendo de manera sistemática porque su política exterior sería incapaz sin el apoyo de la Casa Blanca. Sin embargo, aunque eran obvios los embustes del Estado de Israel, aunque eran conocidas sus trapacerías para arrastrar a Estados Unidos a respaldar sus guerras, a pesar de que hubo no pocos argumentos en contra del conflicto en clave interna y en clave externa, Trump decidió respaldar a Netanyahu y entrar en una guerra innecesaria que no podría alcanzar las supuestas metas, que implicaría un enorme costo económico, que situaría al mundo al borde de una crisis económica pavorosa y que incluso causaría un enorme daño al movimiento de América First, a los republicanos en las elecciones de Mitterrand e incluso a Trump en la segunda parte de su mandato. Todo ello se asumió sin necesidad, simplemente para satisfacer al Estado de Israel y a los lobbies sionistas, y se hizo totalmente en contra de esa sensatez que procurnaba Jesús en sus enseñanzas. Las consecuencias del sometimiento de la política de Estados Unidos al Estado de Israel llevan siendo nefastas desde hace décadas y se encuentran en la base de la desgracia de millones y millones de personas, como ahora mismo el más de un millón de personas cristianos y musulmanes desplazados por el ejército israelí del sur del Líbano en un terrible episodio de limpieza étnica. No menos grave es que esa desgraciada influencia sionista sea pagada de más en dólares y sangre por el pueblo americano. Ahora el mundo se encuentra sumido en una guerra cuyo principal culpable es el Estado de Israel. Y el pueblo americano tendría que preguntarse si en un año en que se cumple el 250 aniversario de su declaración de independencia del imperio inglés, no es también la hora de declarar la independencia nacional americana del Estado de Israel y de los lobbies sionistas. Todo ello antes de que sea demasiado tarde para Estados Unidos y para el resto del mundo. Pero no se dejen llevar por el desánimo la frustración, y es que a pesar de que los poderosos mutuos veces parecen gigantes es sólo porque se les contempla de rodillas y ya va siendo hora de ponerse mientras tanto en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial la deuda pública española ha aumentado en cerca de siete millones de euros y eeuu está gastando en la guerra de irán más de mil millones de dólares al día mil millones de dólares diarios que se roban a los ciudadanos americanos de su sanidad de su educación de sus pensiones y de sus infraestructuras. Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches. Les ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.
SPEAKER_00Sección patrocinada mediante crowdfunding con el siguiente mensaje. Nuestro Señor Jesucristo, el único Dios verdadero, es misericordioso y nuestro Salvador.