La Voz de César Vidal

Editorial: ¿Cuáles son las causas del hambre en el mundo? - 16/04/26

César Vidal

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En este editorial, César Vidal reflexiona sobre el hambre como arma política a lo largo de la historia y analiza los datos más recientes sobre la crisis alimentaria mundial. A partir del ejemplo de la hambruna de la India bajo dominio británico, expone cómo el saqueo de recursos, la destrucción económica y la explotación colonial han provocado millones de muertes, todo ello bajo el amparo de potencias que después se presentan como garantes del progreso y la civilización.

A lo largo del programa, César Vidal examina el informe mundial sobre crisis alimentarias, que cifra en casi 300 millones las personas que padecen hambre aguda, y sostiene que la principal causa no reside tanto en un sistema político concreto como en los conflictos armados, las sanciones económicas, los golpes de Estado, las guerras civiles instigadas desde el exterior y el expolio de materias primas por parte de potencias extranjeras y grandes multinacionales. También repasa la situación en lugares como Gaza, Sudán, Haití, Colombia, Yemen, Libia o Irak.

Además, el editorial cuestiona el relato dominante en Occidente sobre las causas del hambre, subrayando que buena parte de las hambrunas contemporáneas tienen su origen en intervenciones imperiales y en modelos de dependencia económica impuestos desde fuera. César Vidal denuncia cómo se justifican estas prácticas con discursos sobre democracia, libertad o desarrollo, cuando en realidad, a su juicio, encubren procesos de saqueo, despojo y sometimiento que condenan a millones de personas a la miseria y la inseguridad alimentaria.

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La Voz, con César Vidal, desde el exilio.

The Orissa Famine And Empire

Global Hunger Numbers And Hotspots

Food Wars Driven By Conflict

Beyond Ideology China And Intervention

Moral Conclusion And Farewell

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Muy buenos días, muy buenas tardes, muy buenas noches y sobre todo muy bienvenidos a esta nueva singladura de La Voz. Soy César Vidal, hoy es el jueves 16 de abril de 2026 y me dirijo a los hispanoparlantes de ambos hemisferios, a los situados a uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico y, como siempre, lo hago desde el éxito. Corría el año 1866 cuando en la región india de Orisa se desarrolla una gravísima hambruna. Iniciada por una sequía, lo cierto es que la hambruna fue aprovechada por el gobierno británico para destruir las industrias textiles indias que competían con las propias, forzando así a un número todavía mayor de indios a dedicarse a la agricultura. De hecho, mientras solo en Orisa morían más de un millón de personas, más de la tercera parte de la población en el curso de la hambruna, la India exportó más de 20 millones de libras de arroz a Gran Bretaña. No puede sorprender que, tras dos años, el número de muertos indios rozara ya los cinco millones de personas. La manera en que la hambruna fue aprovechada por los británicos para destruir la competencia industrial india, para gestionar sus recursos hasta el punto de no evitar la muerte por hambre de millones de personas y para consolidar el dominio sobre la India, llevó a Dadabhai Naoroji a formular su teoría de la sangría una teoría que afirmaba que Gran Bretaña se estaba enriqueciendo extrayendo la savia vital de la India. Como señalaría Naoroji, la destrucción de un millón y medio de vidas en una hambruna es una extraña ilustración del valor de la vida y propiedad que se ha asegurado hasta ahora. De forma bien reveladora, el número de muertos indios en el curso de la totalidad de la hambruna, no inferior al de los judíos muertos bajo el nazismo, tuvo lugar bajo una nación que disfrutaba del capitalismo más avanzado económicamente de la época. Y por cierto, nadie en Occidente recuerda cuerda semejante mortandad que sólo sería, dicho sea de paso, una de las muchas que padecería la India bajo el dominio inglés. En las últimas horas hemos tenido nuevas noticias sobre la situación del hambre a que se ven sometidas distintas partes del mundo. Sin ánimo de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes. Primero, el hambre constituye un arma política desde hace milenios, junto a fenómenos naturales que lo explican de manera puntual se encuentran en sus raíces además otras causas que lo provocan de manera directa. Segundo, el informe mundial sobre crisis alimentarias revela que más de 295 millones de personas en 53 países y territorios se enfrentaron al hambre de manera aguda en 2024, lo que supuso un aumento de casi 14 millones de personas en comparación con el año anterior. Tercero, el el número de personas que se enfrentan al hambre catastrófica, la fase quinta de clasificación integrada de seguridad alimentaria, se duplicó durante el mismo periodo, alcanzando los 1,9 millones, la cifra más alta registrada desde que se comenzó a realizar el seguimiento para este informe en 2016 por parte de las principales agencias de Naciones Unidas. Cuarto, la razón fundamental del hambre no se ha en los distintos sistemas económicos o políticos, sino en los conflictos no pocas veces creados desde el exterior. Quinto, así el informe titulado Food Wars, guerras alimentarias, ha analizado 54 países afectados por conflictos, descubriendo que estos concentran casi la totalidad de los casi 300 millones de personas que actualmente padecen hambre aguda. Sexto, igualmente los conflictos en estos países han sido una de las principales causas de los desplazamientos forzosos que hoy han alcanzado una cifra récord de más de 117 millones de personas. Séptimo, la mayoría de las guerras de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI han sido guerras alimentarias. La comida y el hambre se utilizaron como armas. Los alimentos y la infraestructura hídrica y energética relacionada con ellos sufrieron daños de forma intencionada y la inseguridad alimentaria persistió como legado de la destrucción originada en los conflictos. Con frecuencia, la inseguridad alimentaria, a su vez, es un desencadenante o una causa subyacente del conflicto. Octavo, a lo anterior se suma que las partes beligerantes también utilizan los alimentos como arma, lanzando ataques contra las infraestructuras alimentarias, hídricas y energéticas, y bloquean la ayuda alimentaria de forma deliberada. Se trata de un tipo de acciones que hemos visto en Gaza o Sudán y más recientemente en el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Noveno. Junto con la hambruna en Sudán, otros puntos críticos con personas en niveles catastróficos de hambre incluyen la Franja de Gaza, Sudán del Sur, Haití y Mali. Décimo. En Hispanoamérica, cerca de 20 millones de personas padecen de inseguridad alimentaria aguda. El informe identifica a seis países en crisis. Haití, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras y las poblaciones inmigrantes y refugiadas en el Ecuador. Un décimo. Haití es el país más afectado de la región, con casi la mitad de su población en inseguridad alimentaria aguda. Do décimo. Colombia se enfrenta con dificultades persistentes con un aumento de desplazamientos internos y altos niveles de hambre entre las poblaciones inmigrantes. Décimo tercero. El hambre hace presa también en Cuba, Venezuela y entre los inmigrantes en Perú, pero estos países no han proporcionado datos suficientes para poder cuantificar de manera adecuada la incidencia del hambre. Décimo cuarto. Tan solo en el año 2023, la inseguridad alimentaria inducida por conflictos, provocó entre 7.784 y 21.406 muertes al día. 15. Las crisis de guerra, desplazamiento y hambre ocurren en países que siguen dependiendo en gran medida de la exportación de productos primarios. Es el caso, por ejemplo, del oro y los productos ganaderos en Sudán, del petróleo en Sudán del Sur o del café en Burundi. 16. De manera bien reveladora, esos conflictos son instigados desde el exterior por parte de naciones cuyas multinacionales se lucran con el expolio de las materias. décimo séptimo aunque es común afirmar que el desarrollo del país se producirá mediante su sometimiento a un programa de liberalización de los mercados de tierras y productos la realidad es muy diferente décimo octavo esa fórmula de hecho tiene como consecuencia directa que los países se marjan de los conflictos en una posición de enorme dependencia en la economía global y con un potencial para que se reanude ese conflicto. Décimo noveno. Para colmo, la abundancia de recursos naturales y la dependencia de cultivos comerciales de exportación de alto valor contribuyen al estallido de guerras civiles instigadas por potencias extranjeras, especialmente donde los productos primarios, como el café, el cacao, el algodón y, por supuesto, el petróleo, dominan las exportaciones. Vigésimo. En el sur global, la tala, a agrícolas comerciales puede privar a las comunidades de sus medios de vida y fomentar conflictos violentos y emigraciones forzadas. Las operaciones mineras a menudo han tenido resultados similares. Y vigésimo primero, se da así la circunstancia de que las inversiones de las empresas privadas a gran escala, ya sea de origen extranjero o nacional, agravan la inestabilidad política y económica, ya que los inversores controlan los recursos terrestres e hídricos y desplazan a las poblaciones locales. De hecho, los mercados de productos primarios de alto valor financian los conflictos que acaban provocando hambrunas. De manera totalmente simplista, pero bastante separada de la realidad, se suele asociar en ciertos círculos el hambre que aún existe en el mundo y que afecta a centenares de millones de personas con sistemas políticos concretos y en especial con sistemas de carácter socialista. La realidad es muy diferente. Se puede señalar ciertamente que el sistema cubano o el venezolano han tenido un impacto muy negativo en la política de esas naciones, pero ninguno de los dos sigue la norma más generalizada y extensa en el conjunto del planeta. De entrada, el sistema que ha demostrado más éxito a lo largo de la historia universal a la hora de liberar a la gente del hambre ha sido el chino, que en cuatro décadas ha liberado de ese azote a más de 850 millones de personas. En 1981, el 90% de la población china estaba por debajo del umblar de pobreza absoluta fijado por el Banco Mundial. había sido erradicada totalmente de China. Se podrá matizar lo que se desee el caso chino, pero la realidad es que el régimen no es una democracia y además está controlado con mano de hierro por el Partido Comunista, es decir, encaja muy mal en la propaganda occidental acerca de cómo salir del atraso y del hambre. No menos llamativo es el hecho de que el hambre de manera mayoritaria está relacionado con la intervención de las grandes instancias políticas y económicas occidentales. Prácticas comunes, como las sanciones económicas con fines políticos, como la instigación de guerras civiles, cambios de régimen o golpes de Estado para hacerse con el control de los recursos del país, o como una forzada privatización de las riquezas naturales para que pasen a control de multinacionales generalmente extranjeras, son las causantes de manera Se puede culpar al socialismo en buena medida del hambre en países como Cuba o Venezuela, e incluso al islamismo del hambre en Yemen, provocado por Arabia Saudí con el respaldo de Estados Unidos e Israel. Pero en términos generales, el hambre deriva de manera directa y muy mayoritaria de intervenciones extranjeras, no pocas veces de carácter armado, que pretenden ejercer un control imperial y colonial sobre las riquezas de países más atrasados, que se ha de sus tierras y recursos naturales que desplazan a sus poblaciones y que las hunden en el hambre. Que esas acciones las lleve a cabo Israel en Gaza, Arabia Saudí en Yemen, la OTAN en Libia o Estados Unidos en Irak no varía el patrón de conducta, sino que lo subraya, lo resalta y permite que se pueda identificar sin margen de error. El origen del hambre en el mundo no se halla tanto en el sistema político o económico, sino en la prácticas de saqueo y despojo a que los débiles con materias primas se ven sometidos por los fuertes. Se encuentra en la justificación política y mediática que se realiza del espolio económico intentando disfrazarlo de lucha por la democracia cuando no pasa de ser un latrocínio. Se encuentra en las intervenciones armadas o la instigación de guerras civiles, golpes y cambios de régimen para poder saquear más y mejor a las naciones. Y se encuentra en el lavado de cerebro de las poblaciones para que defiendan incluso genocidios depredadores como si estuvieran defendiendo la libertad al respecto el modelo de los británicos en la india que provocaron la última hambruna con millones de víctimas en 1943 es decir cinco años antes de concluir su dominio colonial ese modelo sigue empleándose a día de hoy con una inmoralidad innegable la de saquear a pueblos, la de impedir que compitan en el mercado internacional expoliando sus riquezas, la de provocar conflictos y hambrunas en su seno y la de presentarse como remate como fuerzas de civilización y progreso. Ahí se encuentra en realidad el origen de la inmensa mayoría de los que mueren de hambre en el mundo y ahí seguirá estando mientras los fuertes no respeten el derecho internacional, saqueen a países indefensos y además con como siempre hacen los imperios, presenten semejante latrocinio criminal como un camino de progreso. Pero no se dejen llevar por el desánimo la frustración, y es que a pesar de que los poderosos muchas veces parecen gigantes, es solo porque se les contempla de rodillas, y ya va siendo hora de ponerse en pie. Mientras tanto, en el tiempo que han necesitado ustedes para escuchar este editorial, la deuda pública española ha aumentado en cerca de 7 millones de euros. Muy buenos días, muy

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buenas tardes, muy buenas noches. Les ha hablado César Vidal desde el exilio. Que Dios los bendiga.